Autoridades Implementan Restricciones Severos de COVID-19 a lo Largo de la Frontera del Sur de Texas

Por David Martinez

Las comunidades en la frontera militarizada del sur Texas han visto medidas de control social intensivas y represivas mientras que las autoridades responden a la pandemia del Coronavirus. Esto incluye un aumento de los puestos de control policiales y la implementación de toques de queda. En Laredo, la ciudad aprobó una ordenanza que amenaza con a los residentes con multas de $1,000 por no usar una máscara en público.

Sobre la ordenanza de máscaras, las noticias locales burguesas citaron al Concejal de la Ciudad de Laredo George Altgelt diciendo: “Prefiero enterrarlos en deuda que enterrarlos en un ataúd.” Este político burgués no ve ironía en la celebración de dificultades económicas que llevan las personas saludables al mismo fin potencialmente mortal si no pueden permitirse el lujo de sobrevivir bajo la creciente represión relacionado a la epidemia COVID-19.

En la ciudad de Edcouch, múltiples puestos de control parecían para detener vehículos, y la policía local hizo preguntas invasivas sobre los viajes de los ocupantes. El Administrador de la ciudad, Víctor Hugo De La Cruz, burló en chiste que, “algunos policías se alegraron un poco con la citaciones.” La ciudad también ha impuesto un toque de queda para las diez de la noche, lo que refleja la irracionalidad de muchas medidas de salud burguesas, como si el coronavirus no fuera más contagioso durante la noche.

En los pueblos pequeños de Palmview y Peñitas también implementaron sus propios puestos de control. El Jefe de Policía de Peñitas, Roel Bermea, dijo a las noticias locales que los que detenían tendrían que “demostrarnos que tienen negocios.” La policía de Port Isabel, el punto de entrada al popular destino South Padre Island, anunció que detendría todos los vehículos que van y vienen durante el fin de semana de Pascua y posiblemente después de esas fechas.

En las últimas dos décadas, miles de millones de dólares se han canalizado a la aplicación de la ley de inmigración a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, especialmente en Texas, para contratar más agentes de la patrulla fronteriza, comprar armamento tecnológicamente avanzado, construir centros de detención para inmigrantes, etc., mientras que la inversión económica y social en las comunidades y la gente son deliberadamente abandonado.

El Rio Grande Valley es una de las partes más pobres per cápita de los Estados Unidos, es el hogar con una mayoría de Chicanos y inmigrantes Mexicanos. El imperialismo estadounidense rigurosamente monitoriza y controla a estas comunidades, y las autoridades están bien versados en la creación de puestos de control, que se encuentran permanentemente en todas las direcciones que emanan de la frontera.

El imperialismo de los Estados Unidos trata la frontera como una zona de bloqueo independientemente de la excusa de una pandemia, mientras que el pueblo sufre de una profunda explotación económica y estratificación. Uno de cada tres residentes de la población predominantemente Chicano del sur de Texas sufre de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas, lo que refleja una falta total de atención médica adecuada que, si se invierte, evitaría mejor la propagación del coronavirus que las medidas fascistas de las autoridades.