La “Revolución Política” Fracasada de Sanders es una Llamada para Organizarse por la Revolución Socialista

Por El Consejo Editorial

La “revolución política” de Sanders ha fracasado por segunda vez. Sus partidarios, sin importar su orientación política, no deberían ver esto como una razón para desesperarse o lamentar su candidatura. Terminar su carrera presidencial el miércoles hace dos cosas, despeja el camino para el reaccionario demente de Joe Biden, y además destaca el hecho de que Sanders no está calificado como un luchador auténtico o hábil, incapaz incluso de servir a su propia base política.

Debe quedar claro que su candidatura era lo más alejado de una revolución, no representaba el socialismo real. Simplemente intentaba retrasar a las masas hacia el pantano del Partido Demócrata y al proceso electoral corrupto, que está totalmente controlado por la clase dominante imperialista, que ahora presenta a las masas las opciones vacías del ultra-reaccionario Donald Trump o del cada vez más deteriorado Joe Biden.

Los resultados del Súper martes, así como otras acciones del Partido Demócrata, indican que conocen las limitaciones de Biden para enfrentarse a Trump, lo cual significa que prefieren cuatro años más de Trump a una victoria posible de Sanders. En una repetición de las elecciones de 2016, los demócratas marginaron incansablemente a Sanders para impulsar a un candidato oficialista sin capacidad real para derrotar a Trump. Esto se debe a que los demócratas temen el futuro de su propio partido bajo la presidencia de Sanders pudiendo recaudar más dinero con la oposición dentro de la Casa Blanca. Sanders, un falso socialista, está todavía demasiado a la izquierda para el retraído Partido Demócrata.

En lugar de rechazar las maniobras imperialistas durante esta época de crisis económica y sanitaria, Bernie se redujo a la irrelevancia, no era rival para la histeria generada sobre COVID-19 por la clase dominante para distraer al pueblo de una economía en plena caída. Si bien Bernie advertía contra los “millonarios y multimillonarios,” sus soluciones sólo consistían en preservar el propio sistema que los crea, poniendo encima una máscara de socialdemocracia diluida.

Algunos partidarios de Sanders, al igual que lo hicieron en 2016, irán al campo de Trump en base a su odio por Biden y debido a la forma en que el Partido Demócrata trató la campaña de Sanders, así como la sordera incorregible del partido hacia su base. Aún así, la mayoría de la gente ve la política electoral bajo el capitalismo como lo que es, una farsa sin legitimidad, y por eso no votan.

En este sentido, la inevitable capitulación de Sanders ante el imperialismo no debe desalentar a sus anteriores partidarios, sino que deberían apoyar la lucha por el socialismo por otros medios, fuera del sistema que los ha traicionado sistemáticamente.

Es hora de una mirada sobria a la realidad. Las elecciones en EE.UU. no sirven a la mayoría del pueblo en el país, sino a la clase propietaria y en particular a la más elitista de ellas. No ofrecen nada a la gente del mundo excepto más saqueo, opresión y humillación. La política electoral se ha demostrado inepta e imposible de implementar un verdadero cambio económico y social.

Los revolucionarios en los EE.UU. y en todo el mundo boicotean la farsa electoral burguesa. Esto deriva de un entendimiento claro sobre a quién sirven. No son más que pantanos que engañan a la gente con la falsa idea que este sistema puede ser reformado o que se le puede dar una conciencia.

Asume un puesto en la lucha por la revolución socialista, el sistema no te va a dar el socialismo de forma pacífica, debes tomarlo si tanto lo deseas.