Los Ángeles: Sindicato de Inquilinos y Activistas Impiden los Desalojos Ilegales

Foto: El 4 de junio, el apoyo comunitario manifestó por segunda vez para defender a los inquilinos ancianos bajo amenaza de desalojo cerca de Silver Lake.

Por Felipe Vera

Durante las últimas dos semanas, varias comunidades de Los Ángeles han resistido a numerosos intentos de desalojos ilegales por parte de los propietarios locales, muchos de ellos dirigidos por el Sindicato de Inquilinos de Los Ángeles (LATU por su sigla en inglés) como parte de su campaña contra los desalojos.

La crisis económica y sanitaria actual no ha impedido que los propietarios de Los Ángeles traten de echar a los inquilinos de sus hogares. Hace dos semanas en South Central, el capítulo local de LATU organizó un equipo de respuesta rápida para prevenir que una inquilina llamada Claudia fuera desalojada.

Claudia había contratado hace poco al coronavirus, y el encargado de la propiedad estaba usando su enfermedad como excusa para desalojarla. La administración desinstaló su inodoro y le cortó la electricidad como una forma de hacerla desocupar.

A manera de responder, miembros de la comunidad aparecieron apoyando a Claudia, trayéndole comida. LATU y los partidarios de Defend Boyle Heights (DBH) devolvieron a su apartamento los muebles que habían sido retirados.

Al día siguiente, el 27 de mayo, se intentó otro desalojo ilegal en South Central. El gerente de la propiedad cambió las cerraduras de los inquilinos, llamándolos ocupantes ilegales. El gerente también amontonó todas sus pertenencias en la acera y llamó a un equipo laboral para soldar barras de metal en sus ventanas.

Mientras el equipo estaba soldando, la policía empezó a formar una fila para cerrar el paso a la puerta principal. Cuando la policía se fue, el jefe del equipo laboral continuó bloqueando la entrada. Los activistas desarrollaron un plan para desviar la atención al jefe de la puerta principal y pasar por la parte de atrás. Los que habían llegado en protesta comenzaron a cantar, “the working class is not alone! Let Darlene back in her home!” (“¡La clase obrera no está sola! Dejen que Darlene vuelva a su casa”).

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When the working class fights back we win!

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Un partidario del DBH habló con el equipo laboral, agitando con respecto a por qué era necesario solidarizarse con los inquilinos. Los trabajadores desconectaron sus herramientas y se fueron enojados con el jefe del equipo laboral, diciendo que no se quedarían. Mientras el jefe seguía bloqueando la entrada, manteniendo a uno de sus propios trabajadores dentro, los miembros del DBH ya habían entrado en la parte trasera de la casa al golpear los pernos sueltos de la puerta trasera para entrar.

Se razonó con el trabajador que estaba dentro y se abrió la puerta delantera.  Ya que estaba rodeado, el jefe del equipo laboral no tuvo más remedio que salir. Llamó a la policía, pero cuando ellos llegaron los miembros de la comunidad y los activistas se agitaron en contra de su presencia. Otros continuaron devolviendo muebles y pertenencias por la puerta trasera.

Después de una media hora de confrontación con la policía, un abogado del LATU pudo demostrar que el inquilino podía quedarse. Esto no podría haberse hecho sin la militancia de las masas y el apoyo de la comunidad.

Después de que la policía se fue, los miembros del DBH volvieron a poner la puerta en sus bisagras y cambiaron las cerraduras de la puerta principal, entregándole las llaves a Darlene. Se colocaron carteles alrededor de la casa que decían: “Protegidos por el DBH” y “Combatir y resistir a los propietarios explotadores.”

Se intentó otro desalojo el 29 de mayo en el barrio de Mission Hills. El inquilino, Kaotar, había estado previamente en una relación con el hijo del propietario, Charles Hines, y había soportado años de violencia doméstica.

Los activistas frente de la casa de Kaotar

Después de presentar una orden de restricción contra él, se encontró con un aviso de desalojo de 60 días y puertas cerradas el Día de la Madre. El propietario también le cortó sus servicios y le quitó el inodoro.

El mismo 29 de mayo, activistas usaron herramientas eléctricas para romper las puertas y entrar. Muchos de los vecinos no la apoyaron, pero Kaotar todavía tenía el apoyo de varios capítulos de LATU, organizaciones como Defend Boyle Heights, y abogados. Miembros del DBH y activistas de los locales del este de Hollywood y el norte de Hollywood se atrincheraron dentro.

Al principio, dos policías llegaron y más tarde ocho patrullas aparecieron con equipo antidisturbios. Sin embargo, ante el apoyo comunitario y legal, la policía no tuvo más remedio que irse y Kaotar logró quedarse en su casa.

Los activistas se defienden de la policía en la casa de Kaotar

El 2 de junio, cerca de la comunidad de Silver Lake, un grupo de inquilinos que habían luchado anteriormente contra un desalojo se encontraron con la empresa de gestión Triwest Development queriendo derribar sus cocheras para construir dos unidades más.

Muchos de los inquilinos han estado viviendo allí durante más de 20 años y son ancianos. Aún así, una representante de Triwest, Diana Rodas, advirtió a los inquilinos que sacaran todas sus pertenencias de la cochera. Activistas y miembros de la comunidad se reunieron haciendo pancartas y letreros, y Diana apareció en su Mercedes intimidada, diciendo a los inquilinos de manera oportunista que no estaban distanciados socialmente.

Activistas y miembros de la comunidad defienden a los inquilinos ancianos cerca de Silver Lake

Al día siguiente, el encargado dejó un aviso de 24 horas para que entraran e inspeccionaran el local, lo que significaba que si los inquilinos no cumplían recibirían un aviso de tres días para abandonar el local.

El 4 de junio, el apoyo de la comunidad apareció una vez más. Diana estaba en la zona y se dijo que tenía materiales para demoler las cocheras y comenzar la construcción. Uno de los inquilinos decidió marchar hacia ella, ya que ella estaba estacionada a distancia, y otros 20 la siguieron. Los activistas miraron a través de las ventanas del vehículo y vieron tres avisos de día impresos. Llamó a la policía y afirmó que la gente saltó sobre su vehículo mientras que la gente presente ha verificado que esto no es cierto.  Ella tuvo que ser escoltada por la policía para inspeccionar las cocheras y tres coches patrullas aparecieron.

Por más de dos semanas, LATU, DBH, y miembros de la comunidad han probado como enfrentar a los dueños explotadores y defender a los inquilinos. No se puede confiar en las moratorias burguesas de desalojos para defender a los inquilinos, y sólo a través de la resistencia organizada la gente puede luchar en contra de los propietarios parásitos.