Los Revolucionarios No Votan

Por Ed Dalton

Defender el Boicot Electoral Contra el Mito de la Votación

Las américas, específicamente los Estados Unidos, ha entretejido en su tela la esclavitud, el colonialismo, el genocidio y la explotación. Estas no son aberraciones, pero son tan estadounidenses “como el pastel de manzana.” Sin pelos en la lengua, América como entidad debe ser destruida. Fue la dominación del continente de América del Norte lo que ayudó a la clase dominante capitalista actual establecer su dominio en todo el mundo. El imperialismo yanqui como superpotencia hegemónica única, ocupó su posición dominante sobre las espaldas de la clase obrera, y lo más notorio, de sus secciones racialmente oprimidas. La riqueza que acumuló es lo que le ha permitido actuar como policía abusiva en el mundo entero. Mientras cientos de miles salen a las calles de los EEUU para condenar la brutalidad racista de la policía, solo podemos hacer una pausa para observar que este país se comporta globalmente como lo hace la policía en los barrios de bajo ingreso. Para los Estados Unidos, todo el tercer mundo es su barrio para saquear y brutalizar, y la gente de las naciones oprimidas por el imperialismo nunca han dejado de rebelarse.

En este contexto, los agentes leales de la clase dominante y aquellos a quienes han engañado para colaborar han estado trabajando arduamente para tratar de desviar la ira del pueblo hacia las urnas para registrar “más votos negros.” Los votantes registrados a menudo son hombres blancos mayores y esto no es principalmente una cuestión de acceso, sino uno de interés de clase. Solo los blancos ricos tienen un claro interés en la preservación de este sistema. Su bandera aún representa el racismo y la desigualdad y con razón debería considerarse como el símbolo de odio más prominente del mundo. Solicita que la gente legitime esto votando dentro de él, o continúe votando, es una traición. Toda votación en los Estados Unidos es una expresión de nacionalismo atrasado, el nacionalismo de los opresores y explotadores. La clase obrera nunca podrá votar contra su explotación, no puede rechazar a los especuladores e insistir en que intenten esta miserable estrategia fallida es nada menos que llevar a cabo el trabajo de los patrones entre la gente.

Las reformas, si van a tener algún valor, no se logran votando, incluso los políticos con el sentido de complacer a la gente solo se ven obligados a hacerlo por los levantamientos y la violencia. Una manifestación masiva que abraza la rebelión vale un millón de políticos reformistas. Votar no es un llamado al cambio, sino un llamado a permanecer igual.

Los oportunistas electorales que se ponen una máscara de “izquierda” solo ofrecen más de lo mismo. Los más efectivos siempre han operado buscando que los trabajadores cedan cuando surge la lucha de clases, y se les pide a todos sus miembros más genuinos que al igual este dispuestos a ceder al unirse. Como muchos jóvenes buscan unirse a grupos y movimientos, porque encuentran que la vida bajo el sistema capitalista es indeseable e insoportable, es extremadamente importante que eviten esos grupos para vincularse con los revolucionarios o forjar su propio camino.

Este sistema inhumano permite votar precisamente porque esto no lleva a cabo un cambio, y ​​de hecho el voto es crítico para su preservación, al dar a la gente la capacidad de “decidir”. Como dijo Karl Marx: “¡a los oprimidos se les autoriza para decidir una vez cada varios años qué mandatarios de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el Parlamento!” Las elecciones simplemente renuevan la regla del jefe contra el trabajador.

¿Que Significa la Revolución y será Posible?

La gente comienza a hablar sobre la revolución y la clase dominante puede convertir este interés en otro artículo adquirible, incluso en consignas electorales. Los candidatos ajenos de la derecha y la ‘izquierda’ como Ron Paul y Bernie Sanders respectivamente, usaron la “revolución” como parte de su estrategia electoral, y ambos inevitablemente apoyaron a los candidatos del establecimiento ya habiendo desviado con éxito el interés en la revolución hacia un callejón electoral sin salida.

Una revolución no es simplemente un cambio gradual o reformas que hacen la vida más soportable bajo el capitalismo. No se trata simplemente de un cambio radical de relaciones de raza y género, y no se trata de reconocer abiertamente la explotación y la opresión, es la transformación más radical, la más completa y seria. Mao Zedong explicó lo que es una revolución: “Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra.” El gran pensador revolucionario y líder negro de los Estados Unidos, Malcolm X, tenía un sentimiento similar: “No existe revolución pacífica. No existe la revolución de poner la otra mejilla. No existe cosa semejante a una revolución no violenta.” Fue serio y explicó que “Una revolución es sangrienta, es hostil y no conoce negociación. Una revolución derriba y destruye todo lo que la obstaculiza.”

Quienes intentan suavizar las palabras de los grandes revolucionarios para declarar “paz” operan sobre la base de que la revolución es realmente imposible, “paz” solo significan rendición. Estos tipos se llaman revisionistas: revisan el contexto revolucionario de la historia, están convencidos de que la revolución es imposible. El enemigo en el poder, el enemigo en la Casa Blanca, en la jefatura de la policía y en los cuarteles de la Guardia Nacional y del Ejército creen que es posible, llevan a cabo simulacros y planean todo el tiempo. El enemigo ciertamente cree que la revolución es posible en un lugar como los Estados Unidos, un lugar cuya identidad misma significa la miseria de muchos. Es hora de que tú también lo creas y lo creas tan fervientemente como Malcolm X o Mao.

Lenin lo hizo en Rusia, Mao lo hizo en China, y muchos otros en todo el mundo no se quedaron de brazos cruzados y esperaron una protesta mejor y más grande o un nuevo político para cambiar las cosas por ellos. Entienden que la revolución es posible, pero requiere ciertos elementos para garantizar el éxito. Aquí es donde muchos se equivocan, dejan de prestar atención y continúan sin estos elementos y condiciones.

¿Qué se Necesita para hacer la Revolución?

Primero, hay condiciones que crean una situación revolucionaria. Estas existen hoy en todo el mundo, la etapa actual del capitalismo ha alcanzado sus límites, se ha vuelto hinchada y flácida. Recorre la tierra y acumula demasiados enemigos; se está pudriendo. Se ve obligado a reorganizarse constantemente para sobrevivir. Esto significa que ya no puede gobernar en la vieja manera y, además, que la clase obrera no puede seguir viviendo en la vieja manera, el deseo de cambio comienza a gestarse y el imperialista irá a los extremos fascistas para mantener su gobierno. Estas son condiciones objetivas que hacen que hoy en día el mundo esté listo para las revoluciones.

Lo más importante, la clase obrera necesita su propio partido. No puede ser dirigido por nada más, y no puede llegar muy lejos con erupciones espontáneas, incluso los más militantes, violentos y rebeldes no pueden asegurar la revolución. Necesita su propio partido para unir todas las diferentes luchas de todos los trabajadores bajo su programa revolucionario. Las rebeliones espontáneas pueden desaparecer, un organismo estable de los más comprometidos y disciplinados de toda la clase no puede desvanecerse tan fácilmente. Este es el Partido Comunista y es la organización revolucionaria más estricta y profesional de la clase obrera. Dicho Partido alguna vez existió en los Estados Unidos, pero sucumbió a las heridas del revisionismo, se convirtió en su opuesto del partido de la clase obrera a otro partido de la clase dominante. Esto comenzó en la década de 1930 y terminó con aquellos que usan falsamente el título ahora sirviendo sin remedio al Partido Demócrata en la farsa electoral. Aquellos no son comunistas, ni hay un partido comunista, ¡los trabajadores y el pueblo necesitan uno! Esto hace que la tarea principal se la de reconstituir el Partido Comunista en este país como parte de la revolución proletaria mundial, que ha entrado en la ofensiva contra el imperialismo.

El segundo requisito, que está ausente hoy, es la existencia de un ejército que sirva a las amplias masas del pueblo. Un ejército diferente a cualquier otro, porque es para y por la clase obrera, un ejército que no solo lucha, sino que también produce y provee para su comunidad. Este ejército lleva a cabo la mayoría del trabajo del Partido Comunista entre la gente, rodea y defiende al Partido, está estrictamente dirigido por el Partido y se desarrolla, en su tarea principal, luchando. Sus soldados no son mercenarios, no es un trabajo para ellos, están comprometidos ideológicamente y políticamente para llevar a cabo el programa del Partido Comunista. La clase obrera y todos los que sufren a manos del imperialismo estadounidense necesitan un ejército así. Mao tenía razón al decir “sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo.” Para los Estados Unidos, esto significa un Ejército Rojo, uno que pueda llevar a cabo y garantizar la victoria de la revolución socialista.

El tercer requisito es el del Frente Unido amplio que debe construirse alrededor del Partido y el Ejército Rojo, compuesto principalmente por organizaciones de la clase obrera y otras organizaciones que apoyan la lucha revolucionaria por un cambio real. Este Frente une todas las luchas necesarias bajo el capitalismo. Está protegido por el Ejército Rojo y sirve para reponer sus filas. Las condiciones que mantienen oprimidos y explotados a los trabajadores y las personas se presentan en una variedad diversa, y combatirlos requiere organizaciones de personas diversas y especializadas. A medida que el Partido lidera y el Ejército lucha, el Frente se convierte gradualmente en el administrador de todas las luchas cotidianas y los asuntos del pueblo, asegura la democracia y la unidad, ayudando a derrotar y expulsar al viejo estado e implementar el Nuevo Estado. Establece los Comités Populares como el nuevo órgano de gobierno, cuyos comisionados son elegidos y sujetos a revocación en cualquier momento.

Estos tres requisitos se unen como un todo integrado, liderado por el Partido de la clase obrera, porque la clase obrera es el único sector de la sociedad que realmente puede transformarlo para todos.

La única estrategia para la victoria revolucionaria del proletariado contra los explotadores es la Guerra Popular, que es una guerra revolucionaria llevada a cabo por las grandes masas del pueblo, dirigida por la clase obrera, que avanza en etapas. Primero, es pequeño y se enfrenta a un enemigo abrumador, pero crece en la lucha y mantiene una movilidad fluida, al luchar en las batallas que seguramente ganará. La Guerra Popular sirve para construir y fortalecer todos los elementos mencionados anteriormente, y finalmente alcanza una etapa de equilibrio contra las fuerzas enemigas del Viejo Estado. Cuando tiene esta paridad con las fuerzas enemigas, las tácticas en la guerra cambian y la intensidad aumenta, el enemigo y la gente no pueden coexistir indefinidamente, y uno debe vencer al otro. Al servir al pueblo y exponer al viejo estado en la Guerra Popular, las fuerzas del pueblo pueden vencer al enemigo políticamente y militarmente. Esto significa un cambio en el equilibrio, y la gente se pone a la ofensiva por la conquista final del poder sobre todo el territorio del enemigo. Con el pueblo movilizado contra el pequeño puñado de élites, el enemigo y su ejército, los tribunales y la policía no tendrán ninguna posibilidad. El enemigo es estratégicamente débil porque gobierna a muchos con pocos, pero es tácticamente fuerte, tiene armas y financiamiento superiores. Esto significa que la guerra no será rápida, debe combatirse pacientemente durante el tiempo que sea necesario para superar la fuerza táctica del enemigo.

La estrategia revolucionaria del proletariado fue desarrollada por Mao Zedong, quien demostró sus méritos en la revolución china y ha sido estudiada y adoptada por revolucionarios de todo el mundo. La estrategia es universal tanto para el tercer mundo como para el primero. La clave de su éxito es la aplicación creativa del Marxismo-Leninismo-Maoísmo (MLM), principalmente el maoísmo, como nueva, tercera y superior etapa de toda la ciencia revolucionaria.

Quienes le piden a la gente que retroceda a la farsa electoral, no entienden como las masas pueden comprender la ciencia y hacer la revolución. El revolucionario, en cambio, confía en las masas para hacer precisamente eso.

¿Y Ahora Que? 

Aunque el imperialismo estadounidense se ve sacudido por oleadas de disturbios y levantamientos, está claro que, sin los tres requisitos, una revolución no es posible. Esto solo significa que las fuerzas subjetivas de la revolución se rezagan detrás de las condiciones objetivas. Esto puede y debe ser superado. Primero, entendiendo MLM y aplicándolo creativamente en la coyuntura actual.

El boicot de las elecciones de la clase dominante es parte de esta lucha, para insistir en la revolución como la solución y atraer a más personas a la lucha por hacerla realidad. Esto convierte la abstinencia electoral, que ya es la más alta de cualquier país desarrollado, en un boicot activo y consciente que promueve soluciones revolucionarias.

La lucha necesita liderazgo, los levantamientos espontáneos terminan espontáneamente y son arrastrados por el servicio activo de los revisionistas y oportunistas. Lo primero que deben hacer los revolucionarios es “barrer el montón colosal de basura,” que es la influencia y presencia del revisionismo y el oportunismo, principalmente de la variedad electoral. Entonces los revolucionarios deben ir entre las “masas más profundas,” es decir, el núcleo de las personas que enfrentan la explotación más severa y reciben la mayor opresión para mantener ese nivel de explotación inhumana. Estas son las personas más propensas a la rebelión inevitable, cuando se paran, tiembla todo el país.

La guerra es inevitable, el capitalismo lo hace así, la paz social no puede existir en compañía de la desigualdad. Sería una tontería apresurar la puerta del enemigo sin preparación, y el idealismo suicida puede servir al enemigo, así como la capitulación y el electoralismo, ya que ambos sirven para liquidar la lucha revolucionaria en sus respectivas formas. En lugar de apuntalar a otro partido u organización ‘de izquierda’ para continuar perdiendo en las elecciones, o peor aún, ganarlos solo para continuar sirviendo a la élite, exigir que se reconstituya el único partido genuino de la clase obrera, promover y defender los esfuerzos de reconstitución que ya están tomando lugar en los Estados Unidos.

Conéctese con las organizaciones de masas revolucionarias existentes, o si tiene la experiencia y la habilidad, inícielas en la lucha con la guía y el apoyo de quienes han estado haciendo este trabajo. Tribune of the People está comprometido a apoyar y cubrir el trabajo de tales organizaciones de masas en las luchas populares. Cualquiera que apoye este periódico y esté dispuesto a trabajar, puede formar un Comité de Apoyo como una forma de aprender y enseñar la revolución hoy. Esto sirve para unir a revolucionarios y compañeros de viaje en todo los Estados Unidos, y cultiva la lucha.

Se puede poner en contacto con Tribune of the People para obtener información sobre cómo iniciar un Comité de Apoyo, comparta nuestros artículos con sus colegas, amigos y vecinos, discuta la política y los requisitos reales para avanzar más allá de la farsa electoral y más allá de las protestas. Comienza desafiando los enfoques no científicos para cambiar este sistema podrido y convencer a los camaradas de superar las ideas de los aficionados y abandonar el revisionismo, ganarlos para la revolución y el comunismo. Esta es la única esperanza para el mundo, y es inevitable, todos debemos tomar nuestro lugar en la historia y asumir nuestros puestos en la revolución proletaria mundial. ¡Hagan de esta generación la última que los capitalistas atormentarán en este país!