En California: Vigilias, Marchas en Los Ángeles y Oxnard Conmemoran a Garrett Foster

Por David Martinez

Desde las calles de Austin, el sacrificio de Garrett Foster ha reverberado en todo el país, con tributos, vigilias y acciones llevadas a cabo para inmortalizar su nombre. En California, el domingo inmediatamente después de su muerte, activistas y miembros de la comunidad en Los Ángeles y Oxnard sostuvieron vigilias y marchas llenas de sentimiento y desafiantes honrando a Garrett y su compromiso de luchar por un mundo mejor.

En una vigilia convocada por Servir al Pueblo-Los Ángeles (STP-LA), la gente comenzó a reunirse en Grand Park en el centro de la ciudad el domingo por la tarde para hacer carteles y crear un altar conmemorativo para Garrett frente al campamento de BlackUnityLA frente a la alcaldía.

El evento dio comienzo en la tarde, con oradores compartiendo sus pensamientos sobre lo que el sacrificio de Garrett significaba para ellos. Un activista leyó un poema que había compuesto.

Otro orador con STP-LA preguntó: “¿Por qué decimos ‘presente en la lucha’? […] ¿Qué es esa lucha? Esta lucha es por las vidas negras. Esta lucha va contra la brutalidad policial. Sabemos que continuar la lucha, a pesar de que uno de nuestros camaradas está muerto, es absolutamente necesario. Es absolutamente necesario seguir luchando porque los reaccionarios y la policía no se van a rendir. […] Su existencia es reprimir, es matar, defender la propiedad privada y a los ricos. Es por eso que nosotros los pobres y obreros tenemos que levantarnos como lo hizo Garrett Foster.”

El orador enfatizó que se necesita fuerza real y material para resistir la represión de la clase dominante, y en última instancia, que Garrett entendió esto, y por eso estaba armado la noche de la protesta, “porque entendía que la única manera de defender al pueblo, es con el pueblo, con las armas en mano.”

Poco después, alrededor de 50 asistentes tomaron las calles, gritando “Garrett Foster, Presente en la Lucha”, deteniéndose brevemente en la Jefatura de Policía de Los Ángeles, y luego fuera del Edificio Federal de Los Ángeles. Grafiti fue pintado durante este tiempo en honor de Garrett y los manifestantes gritaron “Garrett’s se ha ido pero la lucha sigue.”

La marcha continuó hasta el Centro de Detención Metropolitano, donde los manifestantes podían escuchar a los detenidos golpeando sus ventanas y parpadeando luces en apoyo. Desde allí, se mudaron a un paso elevado y colgaron una pancarta sobre la autopista 101 mientras soltaban humo rojo.

Los coches de policía se acercaron cuando la marcha coqueteó con entrar a la autopista y los manifestantes comenzaron a golpear los coches de policía, patearlos, lanzar botellas de agua y rocas, pero no procedieron a la autopista, y pronto se dispersaron gradualmente.

Oxnard Revolutionary Study Group invitó a la comunidad a Plaza Park en el centro de Oxnard, desde donde marcharon a la estación de policía local. Antes de tomar las calles, un activista habló sobre la valentía de Garrett, y cómo la policía fue cómplice en su muerte no sólo por permitir que su asesino saliera libre, sino por golpear a los manifestantes que intentaron darle primeros auxilios.

“Negros, marrones, amarillos, blancos, ¡trabajadores del mundo uníos!” fue gritado mientras una foto de Garrett y su prometida se alzo en el aire. Muchos conductores mostraron su apoyo tocando y saludando. Una pancarta principal decía “Un revolucionario puede morir, pero nunca se arrodilla, Garrett Presente.”

Una vez en la comisaría, los asistentes grabaron carteles y una gran pancarta en las ventanas del edificio mientras gritaban: “¡Qué se jodan los policías, hacerles les la vida un infierno, la rebelión se justifica!”

Una ofrenda con flores y velas fue producida y dejada frente a la comisaría. Una mujer recitó y dedicó un poema a Garrett titulado “Zampoña,” escrito originalmente en 1982 por un revolucionario peruano.

La breve acción concluyó con una marcha de regreso al parque donde los activistas alentaron a los miembros de la comunidad a involucrarse en la lucha contra la violencia reaccionaria en los Estados Unidos imperialistas. Sin conocer a Garrett personalmente, el pueblo revolucionario de Oxnard y Los Ángeles lo reconoció como un camarada, y que todos debemos ser forjados en siervos del pueblo en su honor.