Opinión: Biden Elabora Su Propia Versión de “La Ley y el Orden” Para Competir con la de Trump.

Por David Martínez

A finales de julio, en una rueda de prensa, Biden dijo a periodistas que, en esencia, sus posturas sobre los manifestantes no difieren mucho de las de Trump.

“Creo que tenemos que hacer responsables a los que violan la ley,” dijo Biden. “Nunca debemos dejar que las acciones de una marcha por la igualdad de derechos superen el motivo de dicha marcha. Y eso es lo que esta gente está haciendo. Y ellos deberían ser arrestados – encontrados, detenidos y juzgados.”

Cualquier persona que participe en el movimiento actual por las vidas negras debe condenar sin reservas esta declaración. Es sólo la variante liberal del fantasma “antifa” de Trump, una obvia estrategia de “ley y orden” para señalar a sus socios imperialistas que él sigue siendo su amigo, y aferrarse a los demócratas e independientes más derechistas mientras atrae a los conservadores que no pueden unirse plenamente a los llamamientos más abiertos de Trump al fascismo. Estos tipos prefieren las denuncias elaboradas más “educadamente” por los demócratas hacia los levantamientos de mayo.

Pero su objetivo es igual. Tanto Biden como Trump, al ser miembros de la clase dominante imperialista, no quieren ningún tipo de protesta que no puedan cooptar o controlar por completo. Incluso cuando Trump pretende reprimir las protestas, sigue haciendo declaraciones para fingir apoyo a la “protesta pacífica” y ya ha declarado que es “un aliado de todos los manifestantes pacíficos.”

Debe quedar claro para todos los que luchan contra la policía y su brutalidad que la estrategia de distinguir la protesta “legal y pacífica” de la protesta “criminal y violenta” es un intento por parte de la clase dominante para dividir a los manifestantes y aplastar a los sectores militantes, en particular a los elementos más avanzados de la clase obrera. La burguesía no quiere ninguna protesta que amenace su dominio sobre el pueblo o su capacidad de gobernar. Calles llenas de gente “sin permiso,” enfrentándose y chocando con la policía, bloqueando carreteras, tomando acciones directas contra la propiedad, luchando contra los reaccionarios – todas estas cosas causan trastornos sociales e impactos económicos que los imperialistas no pueden tolerar.

Esta estrategia para dividir a los manifestantes se ha hecho más efectiva a medida que se ha debilitado el carácter proletario de las protestas. Las primeras semanas de protestas alcanzaron alturas inspiradoras de rebelión porque la clase trabajadora, en particular los trabajadores negros, no se contuvo y salió a las calles para derribar cualquier agente o símbolo de este sistema moribundo, y lo hizo sin agonizar por la forma “correcta” de protestar. Y su mensaje fue escuchado, pese a las mentiras de los liberales y oportunistas que afirman que la violencia “no transmite el mensaje.” De hecho, solamente esta misma violencia logra que su mensaje llegue.

Cuando la gente tomó las calles por primera vez en Minneapolis, los informes decían que no habría acusación de los oficiales que mataron a George Floyd. 48 horas después, cuando la comisaría que mató a Floyd se quemó hasta los cimientos, las elites se vieron obligados a procesar y detener a sus asesinos, sabiendo muy bien que la gente no se satisfaría con nada menos (y sabemos que esto todavía no es suficiente).

Pero a medida que muchos proletarios han abandonado el movimiento de protesta debido a la falta de un liderazgo consolidado, los pacifistas, los reformistas, y lo peor de todo, los promotores electorales, han entrado. Tienen el descaro de decirnos que votemos a Biden como alternativa a Trump, aunque él quiera cazar y perseguir a los camaradas que están en la calle impulsando la acción militante en sus múltiples formas.

Los promotores electorales y los reformistas ni siquiera consiguen que Biden apoye el consenso actual de la izquierda liberal de “desfinanciar” los departamentos de policía en todo el país. Biden declaró su posición en una entrevista con la CNN el lunes.

“No quiero desfinanciar a la policía,” dijo Biden. “Quiero conseguir más dinero para la policía para poder hacer frente a las cosas que tanto necesitan, desde asegurarse de que tienen acceso a la policía comunitaria, que también tienen dentro de los departamentos trabajadores sociales, psicólogos, personas que de hecho pueden manejar esos problemas espantosos que un policía tendría que tener cuatro títulos para manejar.”

Biden llega incluso a socavar las propias líneas equivocadas de la izquierda liberal. Dicen que quieren desfinanciar a la policía para dar esos recursos a otros sectores y ministerios, como los psicólogos verdaderos, o proporcionar recursos directamente a las comunidades en lugar de mantenerlos en manos de la policía. En cambio, Biden quiere darles placas y armas a los terapeutas. Quiere financiar maniobras de relaciones públicas como “Cafés con un policía” y partidos de baloncesto. Pero una vez que las cámaras se vayan, esos policías “comunitarios” pararán y cachearán al mismo chico con quien estaban jugando. Sabemos que cualquier centavo que se quede en la policía será usado para degradar y maltratar al pueblo.

Desfinanciar a la policía no es una estrategia eficaz a largo plazo para detener la violencia policial racista, pero como demanda, los revolucionarios pueden unirse a quienes la defienden, a la vez que exponen que es meramente una forma de asestar golpes a la línea de suministro del enemigo en el ámbito institucional. Pero la persecución de estas demandas institucionales nunca debe hacerse a costa de aislar a los militantes y revolucionarios. Los revolucionarios deben explicar que nada menos que el derrocamiento del orden social vigente y su podrido sistema económico eliminará la base del poder de la clase dominante. Esta falta de voluntad de ceder y colaborar es la razón por la cual los militantes han sido atacados y la clase dominante desea hacer ejemplos de ellos.

Sin un permiso, es ilegal bloquear una calle y en la mayoría de los lugares es ilegal usar un megáfono o un sonido amplificado en público. Cualquier manifestante que tome parte en estas acciones está cometiendo un acto “criminal”. Ya sea que lo justifiquen como “pacifico”, los compañeros de protesta no deben intentar distanciarse de los militantes que están a su lado y que pueden emprender otras acciones. No deberían permitir que Biden y el Estado imperialista ataquen a los militantes con su silencio o con su participación en las campañas de denigración y en los procesos penales.

La justicia burguesa no proporciona una justicia verdadera. Cuando el Estado imperialista estadounidense persigue un crimen, no lo hace por interés del pueblo, sino que se aplica la ley de manera selectiva contra el pueblo en general y la clase trabajadora en particular, sobre todo contra los sectores más avanzados de la clase trabajadora. No se deje engañar – Biden sostiene “la ley y el orden” de este sistema moribundo tan firme y vigorosamente como lo hace Trump.

Desfinanciar a la policía no es una estrategia eficaz a largo plazo para detener la violencia policial racista, pero como demanda, los revolucionarios pueden unirse a quienes la defienden, a la vez que exponen que es meramente una forma de asestar golpes a la línea de suministro del enemigo en el ámbito institucional. Pero la persecución de estas demandas institucionales nunca debe hacerse a costa de aislar a los militantes y revolucionarios. Los revolucionarios deben explicar que nada menos que el derrocamiento del orden social vigente y su podrido sistema económico eliminará la base del poder de la clase dominante. Esta falta de voluntad de ceder y colaborar es la razón por la cual los militantes han sido atacados y la clase dominante desea hacer ejemplos de ellos.

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Joe Biden en 1993 promocionando su proyecto de ley sobre el crimen.

Las apelaciones de Biden a la ley y el orden son simplemente la versión más reciente de su larga historia de apoyo a la policía racista y a un sistema de justicia antipopular. Biden defendió de manera infame el proyecto de ley de 1994 sobre el crimen que ha sido citado como el inicio de la época del encarcelamiento masivo. Como presidente del comité judicial del Senado, redactó este proyecto de ley, y en un discurso en el Senado, Biden dijo: “Un primer paso es ‘recuperar de nuevo las calles’ y se recuperan las calles con: más policías, más cárceles, más protección física para el pueblo.” La historia muestra que los imperialistas siempre vuelven a ocultar bajo la alfombra los líos que crearon anteriormente.

Se puede esperar que los oportunistas electorales sigan defendiendo a Biden como una alternativa preferible, aunque él ha demostrado que no aguanta ni las más modestas demandas de los reformistas. Los electoralistas viven en una fantasía y quieren que nos engañemos de igual manera que ellos. Son sinvergüenzas que usan los asesinatos de los negros para presionarnos a votar por otro imperialista como Biden. Estos traficantes de votos son ladrones de tumbas, usando los cadáveres de George Floyd, Breonna Taylor, Rayshard Brooks y muchos otros como accesorios para exigir que votemos por aquellos que llevaron a nuestro pueblo a la muerte en primer lugar.

Tanto Trump como Biden desean mantener este sistema tal como está, o hacerlo aún más brutal. Cada palabra que sale de su boca está al servicio de esa meta, y cuando manifestantes se encuentran repitiendo sus palabras o ideas, están solamente repitiendo como loros las ideas más retrógradas y viles de la clase dominante de los EE.UU. Para combatir esto, cuando oímos una declaración política (todas las declaraciones son políticas), debemos preguntarnos, “¿a qué clase sirve?” Biden y Trump atienden a una clase, la burguesía imperialista. Por muy divididos que sus representantes estén en cuanto a sus declaraciones, sus objetivos finales son los mismos. Votar por cualquiera de ellos (no importa cuán a regañadientes) y creer que los demócratas tienen algún tipo de cualidad redentora y merecen el apoyo del pueblo, te pone al servicio de los imperialistas y sus fines. En cambio, se debe respaldar a los militantes y mantener encendidos los fuegos de la rebelión en servicio del pueblo y de la revolución socialista.

¡No votar, luchar por la revolución! 

¡Elecciones, no! ¡Guerra popular, sí!

¡El imperialismo estadounidense, enemigo principal de los pueblos del mundo!