Sobre los Cretinos Electorales Parte 3: El Socialdemócrata

Por Valerie Williams

“Izquierda” y “derecha” son términos utilizados para describir dos extremos del espectro político. Se describe a la izquierda como el lado de la política progresista o la política que significa avanzar hacia un mundo más justo e igualitario. La derecha se compone de creencias y principios para preservar el poder de la clase dominante o incluso para arrastrar a la sociedad hacia atrás.

Las sociedades y las relaciones sociales reflejan la forma en que los frutos del trabajo se producen, dividen y distribuyen entre quienes están dentro de un sistema económico. El capitalismo requiere una producción cooperativa, mientras que la propiedad es privada, creando riqueza acumulativa para unos pocos. Las políticas de izquierda son aquellas que buscan disminuir o eliminar esta acumulación de riqueza a nivel mundial.

La clase dominante imperialista a menudo debe evitar la amenaza de revolución por parte de la clase obrera, que la supera en cantidad, aparentando superficialmente estar preocupada por las luchas de los trabajadores. El Partido Demócrata bajo Barack Obama pudo emplear con tacto esta estrategia, pero desde entonces los Estados Unidos ha estado avanzando de manera constante hacia una grave crisis económica mucho antes del surgimiento de Covid-19, han sido los socialdemócratas quienes han tomado la delantera en estafar a las masas trabajadoras.

Los partidos socialdemócratas adoptan diferentes formas según el país, pero los socialdemócratas más relevantes en Estados Unidos son los socialdemócratas de América (DSA, por sus siglas en ingles).

Si vista el sitio web de los DSA, se verá obligado a practicar un ejercicio de paciencia mientras examina las abundantes hipótesis y afirmaciones de lo que no son para distinguir lo que implica el Programa del Partido. De hecho, ni siquiera afirman ser un partido político, sino que están legalmente categorizados como una organización política no gubernamental (ONG).

En la página titulada “¿Qué es el socialismo democrático?” intentan responder a las supuestas preguntas del lector. En lugar de articular claramente lo que implican sus políticas económicas y sociales, intentan en todo momento distinguirse de los “otros” socialistas de los que se les ha advertido, sobre todo trazando una línea GRUESA en la arena entre comunistas y socialdemócratas. Naturalmente, hay una buena razón para este tipo de ofuscación política y esa razón se puede deducir fácilmente cuando se juntan las muchas piezas dispersas de sus respuestas: simplemente no son socialistas. El programa político de DSA ve el socialismo con el mismo pesimismo con el que ven a los visitantes de su sitio web.

El socialismo es la dictadura del proletariado (el sistema en el que la clase obrera ejerce su dominio sobre otras clases); es un sistema económico planificado que produce en función de las necesidades de la gente, en lugar de la búsqueda de ganancias. Entendemos científicamente que todas las cosas están en movimiento y esto también se aplica a la política y al estado. El socialismo no es un sistema político estancado, está avanzando hacia una sociedad sin estados y sin clases (comunismo). Si los llamados “socialistas” no avanzan activamente hacia este objetivo, en realidad son solo más que capitalistas disfrazados.

Los DSA hacen un esfuerzo considerable para redefinir el socialismo por completo. Su definición de socialismo no se presenta de manera concreta, sino que se insinúa como una utopía distante con declaraciones grandiosas como: “Aunque un objetivo a largo plazo del socialismo es eliminar todos los tipos de trabajo, excepto los más agradables, reconocemos que los trabajos poco atractivos se quedarán por tiempo indefinido.”

Este futuro distante utópico está sobrio por el derrotismo absoluto y la idea de conformarse con reformas exiguas con declaraciones como: “En el corto plazo no podemos eliminar las corporaciones privadas, pero podemos ponerlas bajo un mayor control democrático. El gobierno podría usar regulaciones e incentivos fiscales para alentar a las empresas a actuar en el interés público y prohibir actividades destructivas como exportar empleos a países de bajos salarios y contaminar nuestro medio ambiente.”

Cualquiera que sea consciente de la duplicidad del sistema capitalista en lo que respecta a la aplicación de las leyes debería ver cómo simplemente aprobar leyes para “alentar” a las empresas a ser más justas con los trabajadores es una ilusión y un ejercicio inútil. Este idealismo es más evidente en el hecho de que parecen ignorar totalmente el hecho de que el capitalismo no puede existir sin explotación y opresión. El capitalista debe explotar el trabajo para obtener ganancias. Si les pagarían a todos lo que vale su trabajo, ellos mismos no recibirían nada porque no trabajan. Esto es un hecho básico del capitalismo.

Como ejemplo de las restricciones impuestas a las corporaciones para garantizar prácticas laborales ‘más justas’ en los Estados Unidos, proponen el uso de regulaciones e incentivos fiscales para alentar a las empresas a actuar en el interés público y prohibir actividades destructivas como la exportación de empleos a países de bajos salarios y contaminando nuestro medio ambiente. Olvidan mencionar el hecho de que la economía estadounidense está sujeta a las reglas del imperialismo, la etapa más alta del capitalismo. Como única superpotencia imperialista hegemónica del mundo, se ve obligada a buscar mercados extranjeros, así como mano de obra y materias primas baratas en los países más pobres del mundo. La idea de que una ONG puede destruir el imperialismo, la base de toda la economía estadounidense, a través de incentivos fiscales es pura ilusión.

Nuevamente se plantea la pregunta, si los capitalistas no están extrayendo su riqueza de los trabajadores mal pagados en otros países, ¿cómo planean los DSA tener una economía capitalista mientras aumenta la tasa de pago de los estadounidenses? Esto necesariamente significaría que el capitalista tendría que aceptar voluntariamente un recorte salarial, lo que nunca hará. Es lógico que este tipo de declaraciones grandiosas hechas por los DSA sean solo otro ejemplo de su total obsesión populista con los trabajadores jóvenes que creen que no son conscientes de las obvias contradicciones en sus ideas.

Los DSA parecen entender bastante bien un principio, los jóvenes están interesados ​​en el socialismo y por eso adaptan sus mensajes a ellos. La verdadera tragedia, por supuesto, es que no ofrecen nada a los jóvenes más que un montón de basura podrida con una pizca de ambientador. Es decir, un sistema en descomposición con una máscara de algo nuevo. Limitando el potencial revolucionario y rebelde de nuestra juventud y arrastrándolos por las orejas a las urnas.

La fea verdad es que los DSA de hecho no desean ver a las masas de trabajadores levantarse para derrocar al capitalismo. Hacen todo lo que pueden para distinguirse y denuncian a los revolucionarios en todo momento. Lanzan ataques contra quienes correctamente se niegan a votar o participar en un sistema en el que no tienen poder real. Culpan a la mala posición de la clase trabajadora por su desconfianza hacia los capitalistas y sus representantes, los políticos.

Al hablar de países que alguna vez fueron socialistas y que desde entonces se volvieron capitalistas, el DSA culpa a las mejores cualidades del socialismo por el triunfo de los traidores a los proyectos revolucionarios. Rechazan un análisis honesto de la historia. Al responder a su propia pregunta hipotética: ¿no ha sido desacreditado el socialismo por el colapso del comunismo en la URSS y Europa del Este?” Ellos exclaman: “Los socialistas han sido entre los críticos más duros de los estados comunistas autoritarios. El hecho de que sus élites burocráticas los llamaran ‘socialistas’ no significaba que fuera así; también llamaron a sus regímenes ‘democráticos.’ Los socialistas democráticos siempre se opusieron a los partidos-estados gobernantes de esas sociedades, al igual que nosotros nos oponemos a las clases dominantes de las sociedades capitalistas. Aplaudimos las revoluciones democráticas que han transformado al antiguo bloque comunista. Sin embargo, mejorar la vida de las personas requiere una democracia real sin rivalidades étnicas y/o nuevas formas de autoritarismo. Los socialistas democráticos seguirán desempeñando un papel clave en esa lucha en todo el mundo.”

Debemos entregarnos al análisis y al desenmascaramiento de una declaración tan arrogante y falsa. 1. Como ya quedó claro, los verdaderos socialistas están totalmente a favor de una dictadura del proletariado. Es a través del firme control de los trabajadores sobre la producción que se evita que los capitalistas exploten a los trabajadores. 2. La opinión de que un estado obrero es de alguna manera más autoritario que un estado capitalista revela lo que ellos consideran libertad. Su libertad está definida por un sistema que es libre de explotar a los trabajadores con pequeños ajustes a la operación. Esto no es libertad. La esclavitud asalariada es esclavitud asalariada sin importar si el trabajador tiene atención médica o no. No disfrutan ni pueden disfrutar de las libertades de la clase imperialista. 3. Aquí se debe cuestionar su definición de democracia. La vuelta al capitalismo desde la vía socialista de la Unión Soviética fue encabezada por Jrushchov tras la muerte de Stalin. Jrushchov pasó su carrera política invirtiendo el curso del proyecto socialista soviético, lo que los DSA llama una “revolución democrática” fue en esencia un golpe contrarrevolucionario.

La Unión Soviética fue el primer estado socialista, uno que agregó a la historia y el conocimiento que ha adquirido la clase obrera, una experiencia de la que se aprende y mejora. Las vidas de los trabajadores mejoraron enormemente con la Revolución Rusa. La hambruna, el subempleo, la falta de educación y la degradación que alguna vez conoció la gente del imperio ruso fue derrocada por los trabajadores y su partido, el Partido Comunista. Es gracias a los heroicos esfuerzos del pueblo, con la orientación política del marxismo-leninismo, que el imperio ruso se transformó de un país semifeudal a la Unión Soviética que industrializó y derrotó a los nazis. Por esto todos debemos nuestro agradecimiento. Mientras tanto, los socialdemócratas de Alemania tomaron la posición de seguir al partido nazi de Hitler mientras golpeaban a muerte a Rosa Luxembourg, una líder comunista.

En una flagrante distorsión de los principios del socialismo, afirman, “los socialistas usan sindicatos para hacer que las empresas privadas sean más responsables,” ignorando el hecho de que cualquier economía socialista no permite las empresas privadas.

Los revolucionarios tienen razón al afirmar que los DSA opera apelando a un interés genuino en el socialismo, disfrazando al capitalismo para esta audiencia, lo que da como resultado que muchas personas jóvenes e inexpertas se unan a los DSA y trabajen duro en su servicio. Estas personas equivocadas no son enemigos contrarrevolucionarios del pueblo. La necesidad de demarcar entre la base y las ratas que los conducen es de gran importancia.

Conquistar a la base de jóvenes interesados ​​en los DSA no es una tarea imposible: la ONG opera sin tener en cuenta la disciplina y con una falta total de formación ideológica. Con un alcance consciente y un enfoque combativo incansable de su liderazgo, se pueden lograr avances para el campo revolucionario.

De particular importancia es el apoyo al boicot electoral, que deja claro que “el poder político nace del cañón de un arma” y no se logra a través de la farsa de las elecciones burgueses o levantando charlatanes como los DSA.