Perú: Alzamiento de Campesinos Sacude el Estado Reaccionario

Por Peter Cherry

En Agosto 18, el viejo estado Peruano declaro un “estado de emergencia” en las regiones de Cusco y Arequepia en respuesta a los bloqueos de carreteras, los piquetes, y las demostraciones combativas sobre tierra, condiciones creadas por la pandemia, y las compañías imperialistas mineras que desplaza a los campesinos de sus tierras. La compañía minera Inglesa-Suiza de cobre Glencore es la mas grande culpable de estos ataques.

Hace una semana, los campesinos ganaron una demanda parcial por una asignación mensual para cada adulto impactado por la crisis económica, agravada por la pandemia del coronavirus. La decisión de este tratado fue que el dinero de la asignación llegaría por parte de un fondo que Glencore transferiría a los gobiernos municipales, declarando que este dinero proveído para este fondo tendría propósitos alternos. No obstante, esta concesión representa décadas de conflicto en contra de el Viejo Estado corrupto y sus autoridades. 

En una de las demonstraciones mas combativas, residentes de la provincia de Espinar bloqueo el acceso a la ciudad de Tintaya Marquiri con piedras grandes. Alrededor de unos mil trabajadores organizaron un piquete en el puente Coporaque, el puente Huañumayo, el campo de aviación, el puente Amistad, y todos otros puntos de acceso a la ciudad. En otra manifestación, los campesinos marcharon a un antiguo campo minero donde las oficinas de la compañía se localizan, y en respuesta, la policía uso bombas de gas lacrimógeno, al igual que balas de salva y de fuego para dispersar a los que protestaban. Durante esta pelea, grandes secciones de la pastura y las estaciones de bombeo fueron prendidas en llamas. El conflicto llego a un punto en que se intento tomar las oficinas con piedras y resorteras.

Todo esto ha sido parte de un conflicto recurrente, que se ha intensificado en contra de las compañías mineras en el área; uno que ha incluido la quema de vehículos para la mina de cobre, el bloqueo de caminos, y otras acciones anti-desalojo para preservar la salud y seguridad de las masas viviendo en esta área. Los Quecha y otras personas indígenas que viven en esta región han sufrido bajo el peso del imperialismo y capitalismo burocrático a través de la minería, pero no es la única dolencia que tienen. Igualmente, se han formulado preocupaciones sobre la exposición a metales pesados que han envenenado a los residentes al igual que el enfocarse en contra de la violencia policiaca. 

La reacción inevitablemente respondió en contra de la rebelión de esta semana pasada, como lo han hecho en el pasado. Al usar su “estado de emergencia” reúsan cualquier tipo de negociación con organizadores, han justificado el usar municiones reales en contra de los manifestantes para derrocar su resistencia. El viejo estado ha igualado estas acciones y decidido el usar la tortura en un intento de intimidar a los campesinos de continuar luchando, con mujeres protestantes reportando que han sido abusadas bajo custodia. La policía ha movilizado a mas de 1,000 oficiales en solo una confrontación, lo que resulto en 4 campesinos asesinados, 15 campesinos y 30 oficiales heridos, y otros 15 campesinos arrestados.

La historia de esta resistencia minera se establece en el 2012 y continua hoy, demostrando la firmeza de el conflicto de los campesinos de Perú y el heroísmo de las personas confrontando proyectos imperialistas.