Colombia: Protestas Combativas Siguen Sacudiendo el Estado Viejo

En el 21 de Septiembre, miles de estudiantes y jóvenes continuaron con manifestaciones combativas en las calles de Colombia. A pesar de los intentos de la clase dominante a frenar el movimiento creciente de protestas, con tanquetas por una parte y habla de reformas policiales por la otra, los jóvenes no han cedido en su resistencia explosiva. 

Tras las acciones combativas del 9 de Septiembre hasta el 11 en respuesta al asesinato de Javier Ordoñez, durante las cuales decenas de puestos de comando de policía han sido destrozado y incinerado y doce manifestantes han sido matados a tiros, las manifestaciones se han desatado como una válvula rebosante que no se contiene. Más que 4,000 estudiantes y jóvenes tomaron las calles de Medellín y otro 1,000 hicieron la misma en Bogotá. 

En Bogotá, estudiantes y jóvenes comenzaron las manifestaciones levantando carteles con imágenes de jóvenes lo que han sido matados por el estado Colombiano en la lucha y se congregaron bajo la consigna de “contra la represión” y “por la defensa de los derechos del pueblo.” Ellos dirigieron su rabia al canal de televisión RCN, y quemaron sus imágenes. Según la prensa revolucionaria de El Comunero el canal “ha jugado un claro papel de difundir las ideas de los sectores más atrasados y archirreaccionarios de Colombia.”

En Medellín, varios miles de personas tomaron las calles, y pegaron carteles y grafiti en los muros, y atacaron a puestos de comando de policía y bancos, además de formar barricadas. Incapaces de aguantar las tanquetas que dispararon gases lacrimógenos a los manifestantes no les quedaba mas remedio de que se dispersaran.

Esto solamente confirma las leyes de la guerra revolucionaria, que a veces es necesario replegarse cuando las fuerzas del enemigo son más fuertes, esto no disminuye ni niega la necesidad de rebelarse. Solamente muestra que el pueblo tiene que preservar sus fuerzas y contraatacar en una manera mas fuerte, mas organizada, y mas coordinada. A pesar de haberse encontrado con tanquetas y vehículos policiales blindados, muchos siguieron su resistencia, disparando cocteles molotov y forzando algunos policías a replegarse temporalmente.

La lucha del pueblo por toda Colombia ha ascendido a nuevas alturas, con miles de personas saliendo a las calles contra la policía y instituciones de la clase dominante, poniéndose cada vez mas explosiva y combativa como mostrado por la destrucción de múltiples puestos de comando de policía y bancos. Incapaz de sofocar el levantamiento con fuerza bruta, la clase dominante ha sacado otro truco en su arsenal de medidas contrainsurgencias, comenzando con el debate de “la reforma a la policía.” 

Como plantearon en un comunicado firmado por el Movimiento Estudiantil Rebelde y Popular (MERyP) y La Liga Juvenil Revolucionaria (LJR): 

La tan mentada ‘reforma a la policía’ realmente persigue hacer que el pueblo se ilusione con que puede haber una policía buena, busca tapar la esencia reaccionaria del Viejo estado y su policía, intentarlos legitimar ante el pueblo, hacernos creer que esto puede cambiar con una reforma legal y que no es necesario salir a las calles, luchar y organizarnos para exigir nuestros derechos para construir un nuevo estado popular mediante la revolución social. En pocas palabras, la “reforma a la policía” busca cambiar algo para que todo quede igual, apaciguando así temporalmente la rebelión del pueblo y la construcción de sus organizaciones independientes y combativas. 

Los levantamientos masivos por toda Colombia sirven como lección para los jóvenes, los manifestantes, y los revolucionarios por todos los Estados Unidos en la lucha para las vidas negras. A pesar de encarar un enemigo con mejores armas, recursos, y mano de obra, el pueblo lo supera en número y evidentemente son capaces de hacerle golpes graves. Si los manifestantes Colombianos pueden incendiar decenas de puestos de comando de policía, debemos prestarles atención y tomar nota.