Exposición Total de la Farsa Electoral Durante Debate Imperialista

Por Nélida Tello y Jakob Stein

Esta semana marco la primera de tres debates presidenciales entre Donald Trump y Joe Biden, en Cleveland, Ohio. Ambos candidatos buscan el apoyo de las secciones más conservativas de sus respectivas bases, mostrando claramente que su prioridad principal es salvar al imperialismo de los EEUU de profunda crisis, presentando las razones por las cuales son los mejores candidatos para esto.

El moderador, Chris Wallace del monopolio de medios Fox News, menciono al inicio que la audiencia del debate “acepto” a no hacer ruido, a no abuchear, o hacer cualquier otra interrupción para que los televidentes puedan “enfocarse en lo que los candidatos tienen que decir,” pero fueron los candidatos los que interrumpieron el debate, hablando el uno sobre el otro, y haciendo comentarios secundarios durante la noche.

Aunque los medios de clase dominante decidieron enfocarse en las casi-constantes interrupciones durante el debate, al igual que el momento en que Biden le dijo a Trump que “se callara” en respuesta, han ignorado el contenido realmente reaccionario de ambos candidatos. Como sirvientes leales de la clase dominante, prefieren caracterizar el debate como un choque de personalidades y la falta de decoro en lugar de mostrarlo como otro espectáculo de la farsa electoral imperialista.

Con respecto al reciente puesto vacío en la Corte Suprema, Biden aseguro que, en medio de una elección, la gente tenia el derecho de hacer escuchar su voz al votar en las elecciones presidenciales. Biden manifestó que la seguridad de las personas esta en riesgo si Trump elige al juez, aunque revelo el no tener problemas con la juez nominada, Amy Coney Barrett. Se ha mostrado claramente en declaraciones como la de Biden, que realmente le es de poca importancia si el asiento esta ocupado por un Republicano o un Demócrata – mientras que las personas tengan la ilusión de poder decidir.

La clase dominante ha continuado usando la pandemia del coronavirus como un chivo expiatorio para explicar la creciente crisis económica, mientras ambos partidos proponen diferentes métodos para estimular la economía. Trump se enfoco en “reabrir” la economía a nivel estatal, mientras Biden enfatizó el continuar apoyando a negocios pequeños que no se han recuperado al mismo nivel que otros sectores. 

Siguiendo en los pasos de Trump, Biden invoco el sentimiento nacionalista al proponer la iniciativa de “Buy American” (comprar estadunidense) y invertir en la manufactura de los EEUU al prometer la creación de 7 millones de empleos por medio de esta iniciativa. La realidad es que la manufactura de los EEUU es un caos completo gracias a las contradicciones inherentes del imperialismo de los EEUU– esta constantemente impuesto a exportar capital al tercer mundo en la interminable búsqueda de súper ganancias. Similarmente, las personas compran productos según sus ingresos y precios del mercado – atractivos vacíos a el consumismo moral son un ejercicio insignificante mientras los ingresos de los obreros se estancan y un numero sin precedentes de gente desempleada continua. 

Cuando a Trump se le pregunto sobre la cantidad de impuestos federales que pago  en el periodo del 2016-2017, él cito leyes aprobadas por la administración Obama/Biden que le permitió no pagar impuestos. Mientras los Demócratas intentan plantarse como los “rigurosos” en las secciones mas ricas de la sociedad, la verdad es que sus códigos de impuestos solo existen para servir el mantenimiento del imperialismo de EEUU. Varias veces ellos implementan reformas de impuestos para apoyar a la clase dominante y para “revitalizar la inversión,” mientras que otras veces incrementan impuestos en un intento de aplacar a las masas con incrementos económicos de programas sociales u organizaciones no-gubernamentales (NGOs).

Biden condeno a Trump por usar “vacíos de impuestos” a su favor, al igual que denunciar a los billonarios que colectivamente juntaron mas de $300 billones durante el periodo más agudo de la crisis económica. Al proponer la eliminación de la reducción de impuestos de Trump, Biden utilizo una táctica clásica para distraer de las contradicciones fundamentales entre la clase obrera y los capitalistas – y ninguna cantidad de ‘impuestos progresistas’ pueden resolver esto.

Después de 122 días de rebelión en masa en contra de la policía, guardia nacional, y agentes federales, Trump y Biden ambos continuaron su sermón de la narrativa que “la mayoría de los policías son buenos policías,” y que hay “pocas malas manzanas” que simplemente necesitan correcciones. Trump orgullosamente alardeo el dicho que mas de 250 departamentos policiacos lo apoyan, mientras Biden defensivamente recordó a su base conservativa que él no “desfinanciar a la policía” y que de hecho quería incrementar sus finanzas por $400 millones.

Durante el mismo segmento, cuando a Trump se le pregunto si estaba dispuesto a denunciar a las milicias de supremacía blancas y fascistas, él le dijo a su afición de Proud Boys que “retrocederán y se mantuvieran al margen,” no solo en un llamamiento de su base más reaccionaria, pero fomentando el llamado de los Demócratas de “salvar la democracia.” Esto se tiene que entender como otro gesto a favor del fascismo, anticipando trastornos en masa siguiendo la elección y dándoles un saludo sutil a los grupos fascistas que están listos para luchar. 

El debate termino con preguntas sobre la integridad electoral, una temática que ambos Demócratas y Republicanos han tomado durante esta elección. Trump ha repetidamente mencionado que las votaciones por correo son fraudulentas, mientras los Demócratas han usado estas declaraciones para reiterar que serán usadas para ayudar a los Republicanos durante las elecciones al dilatar el correo e impedir que los votos por correo lleguen a tiempo.

Para ser claros, estas elecciones son y siempre han sido una farsa, y ninguna cantidad de “fraude electoral” o “supresión de votos” puede cambiarlas. El electorado se le da una ilusión falsa de decisión entre dos candidatos de clase dominante, y seguirán sirviendo a la clase dominante sin importar su afiliación de partido.

La farsa electoral estuvo en total exposición durante la primera ronda de debates presidenciales ya que ambos candidatos de clase dominante continúan en demostrar que son dos lados de la misma moneda. Solo son los más recientes actores en el espectáculo electoral de múltiples billones de dólares coordinado por los imperialistas. La mayoría de la clase obrera ya se abstiene pasivamente de estas elecciones ya que, en su mayor parte, las masas pueden ver a través de la falsedad y los trucos publicitarios utilizados por los políticos cada 4 años para ganar elecciones. La abstinencia de votos debe ser organizada en un boicot políticamente activo, uno que lucha por revolución en servicio de la revolución internacional proletaria y una que exponga a las elecciones de los EEUU por lo que realmente son – una farsa designada para mantener y reproducir el imperialismo de los EEUU.