Opinión: Políticos burgueses decadentes desobedecen propias órdenes pandémicas

Por David Martinez

Durante las crisis imperialistas, la clase dominante se ve obligada a trasladar aún más la carga de la crisis hacia la clase obrera, manteniendo sus propios estilos de vida decadentes. La depresión económica y la pandemia de COVID-19 son un ejemplo de ello una vez más, ya que los políticos burgueses toman aviones privados para tomar vacaciones y cenar en restaurantes de lujo mientras que reprenden a la gente por violar las medidas de salud del estado.

En un video publicado en su página de Facebook el 9 de noviembre, el alcalde de Austin, Steve Adler, dijo a los espectadores que se “quedaran en casa si es posible… este no es el momento de relajarse,” sin embargo, no mencionó el hecho de que estaba filmando el video de su multipropiedad en Cabo San Lucas, México. Él y su familia fletaron un avión privado para volar a la playa después de celebrar la boda de su hija en Austin el día anterior.

Al principio Adler afirmó que no había violado ningún mandato de salud, declarando que no había prohibiciones de viaje en vigor, pero pronto emitió una disculpa más directa después de que estaba claro que el público no estaba comprando sus racionalizaciones.

Adler, un abogado rico y político del Partido Demócrata, no es el único funcionario del estado que ha desobedecido sus propias órdenes durante la pandemia. A principios de noviembre, el gobernador de California Gavin Newsom, también un demócrata, fue documentado cenando en el French Laundry, un restaurante de lujo en el valle de Napa, con un grupo de una docena de personas, ninguno de los cuales llevaba cubre bocas. French Laundry ofrece su menú más bajo a partir de $350 por persona. Los representantes de Newsom afirmaron que no había roto las reglas, a pesar de que había más de tres hogares diferentes presentes, violando la propia orden de Newsom.

El gobernador de California, Gavin Newsom, cenando en un restaurante de lujo (Fuente: Fox 11 Los Ángeles)

Estados Unidos tiene la tasa más alta de casos de coronavirus en el mundo, pero es el mal manejo imperialista del virus lo que ha multiplicado innecesariamente los casos y muertes en Estados Unidos y en todo el mundo. Las prácticas y regulaciones destinadas a frenar la propagación del virus se aplican de manera incoherente y desordenada y, por supuesto, el estado busca principalmente regular y controlar a la clase obrera.

Millones de personas han enfrentado desempleo y siguen sin empleo en respuesta a la crisis económica, o se han visto obligadas a ir a trabajar y viajar bajo medidas de seguridad negligentes con poco recurso por pérdida de trabajo debido a la cierre de negocios o enfermedades. Miles de personas han perdido la vida, pero con la prohibición de celebrar grandes reuniones en la mayoría de los lugares, se ha impedido que muchas familias puedan lamentar y llorar en persona. Sin embargo, en medio de todo esto, los políticos ricos y de la clase dominante se conducen egoístamente con doble rasero que se burlan de la gente.

Los ricos tienen acceso rápido y fácil a los kits de pruebas COVID-19, pero las pruebas para la gente son inaccesibles o implican esperas extensas. Invariablemente, cuando se enfrentan, los ricos han utilizado su fácil acceso a las pruebas como justificación para sus acciones como lo hizo un grupo de políticos de California después de ser confrontados por asistir a una conferencia de 50 personas en un complejo en Maui diciendo que todos los asistentes habían resultado negativos.

La clase obrera entiende que la burguesía funcionará como desee, independientemente de la afiliación partidista, y que serán los trabajadores los que más sufren. Las reglas en la sociedad burguesa no están destinadas a los que gobiernan, sino solo a los gobernados, y esto no cambia bajo las condiciones de la Nueva Gran Depresión y la pandemia de COVID-19.

A pesar del esfuerzo de Adler por disculparse cuando la reacción se volvió demasiado grande, inmediatamente después de que se revelaran los hechos, habló con un reportero de KUT, se defendió arrogantemente, afirmando que su viaje “no era inapropiado,” pero que estaba más preocupado “de que se caracterizara de tal manera que se dejara creer a alguien que podría haber sido así. Injustamente.”

Adler, el político millonario, está más preocupado de ser pintado “injustamente” que por cómo su incompetencia y dedicación a un sistema moribundo basado en la desigualdad que trae miseria al pueblo. La ‘injusticia’ es fundamental para esta sociedad al revés, y solo al eliminar a los parásitos negligentes que lo gobiernan se puede conquistar el poder para manejar las cosas de una manera que sirva al pueblo en lugar de oprimirlo y explotarlo.

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