Austin: Clase obrera es blanco de nueva operación conjunta de las fuerzas policiales

Por Oliver Powell y Mike Talavera

El 18 de diciembre, el fiscal estadounidense Gregg Sofer anunció que las agencias de las fuerzas policiales federales, estatales y locales unirán fuerzas para implementar Operation Undaunted (Operación Impávido, en español), un programa destinado a reducir la tasa de delitos violentos en Austin, supuestamente en respuesta a la votación del consejo municipal para “desfinanciar” a la policía este verano después de las protestas que siguieron a los Levantamientos de Mayo. Esta intensificación de los esfuerzos contra la “violencia” en Austin se produce después de que el gobierno federal haya intensificado la persecución contra los manifestantes que salieron a las calles este año con la consigna “¡Sin justicia, no hay paz!”

En junio, la Fuerza de Tarea Conjunta entre el Departamento de Policía de Austin y el FBI arrestó a los Tres Perseguidos de Austin, entre ellos una joven madre negra, por cargos falsos de delito grave por “participación en un motín” y “robo de un edificio”. Fue la primera vez este año que las autoridades etiquetaron a los detenidos como “antifa”, un término general que pretende pintarlos como “extremistas”.

El Departamento de Seguridad Pública de Texas también puso a seis manifestantes entre rejas en julio después de subcontratar su investigación de daños a la propiedad durante el Levantamiento de Mayo a través del sitio web Texas Crime Stoppers. Al igual que los Tres Perseguidos de Austin, estos seis fueron acusados de delincuentes “violentos” con cargos de participación en disturbios, allanamiento de morada y destrucción de propiedad.

En septiembre, el fiscal general de los Estados Unidos, William Barr, sugirió que cualquier manifestante condenado por resistirse a la autoridad policial de cualquier manera podría ser acusado de sedición, que puede conllevar hasta 20 años de prisión.

Operation Undaunted es una continuación de este programa de la clase dominante, cuyo objetivo principal es infundir miedo a aquellos que se atreverían a desafiar este sistema. El motivo declarado de la iniciativa: tomar medidas enérgicas contra los delitos violentos, principalmente contra la violencia con armas de fuego y robos, se utilizará para criminalizar aún más a los manifestantes, así como para la expropiación de tiendas, donde muchos obtuvieron suministros muy necesarios a medida que se desarrollaba la Nueva Depresión. 

En su anuncio, Sofer enumeró el aumento del 55% de Austin en los casos de homicidio para justificar la operación, pero este aumento está en línea con una tendencia nacional. Las ciudades que no hicieron “recortes” al presupuesto de la policía vieron el mismo aumento en los asesinatos, en paralelo con un aumento en la pobreza cuando millones de personas fueron arrojadas al desempleo.

Sería difícil argumentar que el “desfinanciamiento” de la policía por parte de Austin tuvo un gran efecto en los delitos violentos, ya que cambió muy poco. Sólo el 5% del presupuesto total de APD fue “recortado”, y la mayoría de los elementos administrativos en cuestión para los recortes no se eliminaron, sino que se delegaron en otros departamentos de la ciudad. La pausa temporal en la capacitación de cadetes (para uno de los más grandes departamentos de policía per cápita del país) terminará en la primavera de 2021, según el alcalde de Austin, Steve Adler.

De la misma manera que Adler “desfinanciaba” a la policía para servir a su propia carrera, el gobernador Greg Abbot ha propuesto que el estado tome el control de la policía de Austin para reunir su base de votantes. El debate entre Demócratas y Republicanos sobre el presupuesto policial de Austin y el aumento de la tasa de delitos violentos actúa como una cortina de humo para la represión política de los negros y la clase trabajadora que son blanco de la llamada Operación “Undaunted”.