Brasil: Trabajadores protestan por el cierre de una fábrica de Ford en el estado de Bahía

Por David Martínez

En el 21 de enero, en un acto de protesta, los trabajadores del sector automovilístico de Camaçari, en el estado de Bahía, cogieron sus uniformes, en los que escribieron los nombres de sus familiares afectados por el cierre de la planta de Ford, y los colgaron en la valla que rodea la sede de la fábrica.

A principios de este mes, Ford Motor Co., que operaba tres plantas en Brasil, anunció que cerraría todas las operaciones y cesaría la producción de cualquier vehículo en el país. Ford ha estado presente en el país desde 1919.

Tan sólo en Bahía, la empresa ha dicho que este cierre supondría unos 5.000 despidos, pero los representantes sindicales refutan esta afirmación y dicen que serán más bien 12.000, junto con unos 60.000 trabajadores que perderán su trabajo indirectamente debido al cierre. En todo el país, se espera que 22.000 trabajadores de Ford pierdan su empleo, y un número aún mayor de trabajadores indirectos.

La empresa ha culpado a la pandemia de coronavirus por los cierres, pero esto enmascara la verdadera crisis económica mundial de la sobreproducción imperialista que es independiente de la crisis sanitaria. Los trabajadores de la industria automotriz de Brasil son una fuerza laboral desechable bajo el régimen de explotación imperialista en el Tercer Mundo y de sus gobiernos capitalistas burocráticos, que atienden a las superpotencias imperialistas, principalmente al imperialismo yanqui en el caso de Brasil.

Entre 2010 y 2020, los fabricantes de automóviles extranjeros en Brasil recibieron alrededor de 8.000 millones de dólares en incentivos. Empresas como Ford presionaron a la burguesía burocrática para desmantelar las protecciones de los trabajadores, extrayendo más plusvalía y aumentando sus ganancias. Mientras tanto, han dicho que seguirán impulsando sus coches en el mercado brasileño con vehículos producidos en Argentina, Uruguay y otros lugares.

A Nova Democracia, un periódico democrático de Brasil, ha declarado: “La salida de la multinacional imperialista Ford del país es un resultado adicional de la profunda crisis que atraviesa Brasil, que todavía sufre los impactos de la crisis imperialista de 2020. Con la salida de la Ford, continúa la creciente y criminal desindustrialización del país.”