6 de marzo: La camarada Sandra Lima cumple sesenta y seis años

Nota del editor: Compartimos la siguiente traducción no oficial de un artículo de los camaradas de A Nova Democracia honrando la vida de Sandra Lima como parte de la celebración del día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Por el editor en jefe de A Nova Democracia

Un ejemplo de líder revolucionario notable

Nacida en São Domingos do Prata, en el interior de Minas Gerais, Sandra Lima se mudó permanentemente a Belo Horizonte en el 1970s. Asistió a una parte de la escuela secundaria en el Colegio Estadual Central, un importante escenario de resistencia estudiantil al régimen militar fascista.

Tuvo su primer contacto con el trabajo de masas en 1976, cuando comenzó a visitar Lindéia, un barrio de clase obrera situado en las afueras de las ciudades de Belo Horizonte, Ibirité y Contagem. Rápidamente se integró en la vida comunitaria, mostrando, aún en su juventud, la visión devota y la combatividad que la marcaría como una futura militante revolucionaria. Allí ayudó a organizar clases de alfabetización de adultos y actividades culturales para jóvenes proletarios; participó activamente en la construcción de la clínica de salud y en las manifestaciones para exigir que el gobierno municipal de Belo Horizonte reduzca los impuestos y mejore las condiciones de transporte y saneamiento del barrio. Mientras trabajaba en Lindéia, Sandra estudió el texto que la despertaría para luchar contra la opresión de la mujer: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, escrito por el gran líder del proletariado internacional, Friedrich Engels.

A finales de 1970s, se convirtió en militante en el Movimiento Revolucionario del 8 de octubre, el MR-8. Se dedicó totalmente a la revolución y combatir el régimen militar fascista. Junto con el movimiento obrero, consciente de las clases y combativo, que ya había liderado la huelga en la acerera Mannesmann, contribuyó al hecho de que, en agosto de 1979, las calles de la capital minera fueron tomadas por aproximadamente 30 mil trabajadores de la construcción en huelga.

En el 1980s, comenzó a seguir más de cerca los importantes caminos de la lucha contra la opresión de las mujeres. Sandra animó a sus camaradas a tomar la delantera en la lucha revolucionaria y reindicativa. Fue con este espíritu que se inició en la construcción de la Federación de Mujeres de Minas Gerais, creada en 1984, cuando asumió la presidencia.

En marzo de 1995, se unió al grupo de militantes revolucionarios que rompieron con el reformismo nacional del MR-8 y, a partir de entonces, Sandra se dedicó más profundamente a la ardua y colectiva tarea de forjar los caminos serpenteantes de la Revolución Brasileña.

Después de la Batalla de Santa Elina, en el municipio de Corumbiara, Rondônia, el trabajo crucial de solidaridad con la ocupación estuvo bajo la coordinación de Sandra Lima, quien también se encargó de articular la red de apoyo médico a las familias asentadas.

En 1999, trabajó intensamente en el apoyo y organización de las mujeres proletarias de Vila Bandeira Vermelha, en la ciudad de Betim en Minas Gerais, donde vivió y luchó con las familias. El 26 de abril de ese año, durante el brutal ataque a la Vila por las fuerzas de represión, alistadas por el entonces alcalde de la ciudad, Jésus Lima (PT), las mujeres desempeñaron un papel importante.

Líder del Movimiento Femenino Popular, una organización fundada en 2000, Sandra Lima fue una de las principales formuladoras de la línea del movimiento revolucionario femenino brasileño. Ella fue pionera y forjó este destacamento de mujeres que estaban más avanzadas, más conscientes, más rebeldes, más decididas a no aceptar la opresión de antaño que les ha caído.

Dirigió numerosos actos en celebración del día Internacional de la Mujer Trabajadora; actuó en huelgas combativas; denunció implacablemente el carácter farsa de las elecciones reaccionarias. También participó en congresos campesinos y asambleas estudiantiles, siempre enfatizando la importancia de la formación de las mujeres como activistas y, sobre todo, como cuadros líderes que dominan la ideología del proletariado para que así puedan servir a la revolución en el país y la revolución mundial.

Una madre revolucionaria, hizo un esfuerzo para que sus hijos entendieran, participaran y apoyaran, sin reservas, las luchas de las masas en el país y en todo el mundo.

Activista internacionalista, actuó en defensa del pueblo palestino, de la heroica resistencia de los pueblos de Irak y Afganistán, en defensa de las guerras populares en Perú, India, Filipinas y Turquía. También defendió las luchas de liberación nacional de los pueblos contra el imperialismo y contra la guerra imperialista.

Dirigió la campaña a nivel nacional por el castigo de criminales, comandantes y perpetradores de torturas, asesinatos y desapariciones forzadas del régimen militar fascista. MFP, bajo su liderazgo, realizó protestas memorables en repudio del golpe de 1964.

En los días de 2013 y 2014, cuando los jóvenes combatientes se levantaron contra el sistema explotador y, en particular, contra el festival realizado por la FIFA, la bandera llameante de la MFP estuvo siempre presente en las primeras filas. Quien levantó la bandera, desafiante, fue una joven forjada por Sandra Lima.

Su vida y su ejemplo son indelebles y quedarán grabados en letras doradas en el panteón de los héroes de nuestro pueblo en el triunfo de la revolución en nuestro país.

La camarada Sandra Lima dedicó su vida a la Revolución Brasileña. Fueron más de 40 años de militancia, organizando a las masas en los barrios y fábricas proletarios, en la lucha por la vivienda, en la lucha por la tierra, junto con los trabajadores conscientes de las clases y el movimiento sindical.

Se dedicó a la construcción del Movimiento Femenino Popular en diferentes regiones del país, especialmente en el campo. Siempre en sus intervenciones prestó atención a la necesidad de que las mujeres de nuestro pueblo se involucraran en una lucha hombro a hombro con sus camaradas y se formaran como cuadros revolucionarios que dominan la ideología del proletariado para cumplir las tareas de la Revolución de la Nueva Democracia en nuestro país.

Desinteresada, nunca se resignó a problemas de salud. Se dedicó sin reservas a la movilización, politización y organización de las masas.

Aspiramos y confiamos en el radiante ejemplo de vivacidad, combatividad y optimismo siempre desbordado por nuestra compañera Sandra Lima para que, como siempre nos ha enseñado, convertimos nuestro dolor e indignación en acción decisiva de luchar por la completa emancipación de nuestro pueblo.

Camarada Sandra: ¡Presente en la lucha!

¡Despierta la furia revolucionaria de las mujeres!