Imperialista Biden dice a los inmigrantes de países oprimidas: “No vengan”

Por David Martínez

El imperialismo fabrica problemas como norma general de su existencia y hará todo lo que pueda para negar y distraer de su papel principal en la siembra de miseria entre los pueblos del mundo y nunca se privará en decir a los pueblos lo que considera correcto para ellos. En una muestra típica de esta arrogancia, el jefe del imperialismo estadounidense Joe Biden hizo la siguiente declaración a los inmigrantes de las naciones oprimidas: “Les puedo decir con toda claridad: no vengan.”   

La declaración de Biden se produce tras un aumento reciente en llegadas de inmigrantes a la frontera sur, incluyendo muchos niños no acompañados. Las varias facciones de la burguesía imperialista representada por los Demócratas y los Republicanos, respectivamente, han utilizado la situación como una oportunidad para empujar los mensajes de sus campañas electorales en curso– ambos grupos están ocultando el hecho de que es principalmente el imperialismo estadounidense que crea las condiciones que impulsan la migración desesperada de los países oprimidos de América Latina y otras partes del mundo.

Según la Oficina de Aduanas y Inspección Fronteriza de Estados Unidos, el número de niños y familias que llegan a la frontera sur con México ha aumentado en más de un 100% en enero y febrero. Más de 9,400 de estos han sido menores no acompañados, y se alojan en muchos de los mismos centros de detención que los Demócratas usaron como el tema de muchas polémicas contra Trump durante la campaña presidencial. Aun más, los propios centros de detención se crearon bajo la administración de Obama. El Departamento de Seguridad Nacional también está creando alojamientos temporales mientras los niños esperan ser procesados y entregados a sus parientes. 

El aumento de la migración está ligado a varios factores cíclicos, pero independientemente de quien esté en oficina, miles de personas continuarán huyendo de las condiciones miserables en sus países de origen, que sufren bajo líderes del capitalismo burocrático comprometidos con el imperialismo estadounidense. La mayor parte de las oleadas recientes de migrantes procede de Honduras, Guatemala, y El Salvador– todo ellos países donde US imperialismo ha usado a sus lacayos para servir a sus objetivos en detrimento del pueblo.

Biden ha tratado de echar la culpa de la reciente crisis migratoria en la frontera a Trump por sus políticas migratorias estrictas, aunque el aparato de aplicación de inmigración se construyó bajo la administración de Obama de la que Biden formó parte clave y, de hecho, es el imperialismo que genera las condiciones para aquella emigración masiva. Obama, como todos presidentes modernos de EE.UU., amplió y priorizó el aparato de aplicación de las leyes migratorias, deportando a millones de personas igual que sus predecesores e igual que hará Biden va. 

Biden ha hecho un gran espectáculo de retroceder las órdenes de la administración de Trump como parte de rehabilitar la imagen del imperialismo estadounidense, pero esto no le ha impedido apoyarse con una orden de salud pública establecida por el propio Trump para expulsar a adultos solteros en la frontera. Lo hace incluso mientras se complace en obtener el apoyo del movimiento reformista por los derechos de los inmigrantes que ha respaldado a los Demócratas a pesar de ver inmediatos retrocesos en las promesas de su campaña. 

Los Republicanos han afirmado que la oleada se debe a un mensaje de los Demócratas a los inmigrantes que los cruces fronterizos serán más fáciles bajo Biden. Es un punto subjetivo y discutible–no importa el presidente, hay nada fácil en intentar cruzar a Estados Unidos como inmigrante indocumentado de un país oprimido. Huyendo de las condiciones retrogradas de sus sociedades semifeudales y semicoloniales, los inmigrantes recorren millones de kilómetros en busca de una vida mejor y corren in innumerables riesgo para llegar a los EE.UU. Precisamente este mismo jueves en Del Rio, Texas, ocho inmigrantes murieron cuando el contrabandista en cuyo vehículo estaban escondidos protagonizó una persecución a gran velocidad con la policía que culminó con un choque frontal. 

La facción de la burguesía de Biden quiere enmarcar el asunto como una crisis humanitaria, y Biden ha propuesto más programas al estilo de “ayuda” a los países de origen de los migrantes para abordar lo que él declara que son las condiciones de raíz: la corrupción, la pobreza, la violencia, etc., todo ello mientras borra la verdadera raíz que es el imperialismo estadounidense que explota a los países latinoamericanos, que desestabiliza sus sociedades en nombre de mantener las superganancias.

Biden ha continuado negando la entrada al país a la mayoría de los adultos solteros, ya sea por solicitud de asilo o no, mostrando que está más cerca en la práctica de sus críticos Republicanos que cualquiera de los dos bandos admitirá: ambos actúan al servicio total del imperialismo estadounidense, pero con diferentes sabores. Sin embargo, los demócratas se mantienen firmes en su defensa de la frontera estadounidense. Roberta Jacobson, que forma parte del Consejo de Seguridad Nacional de Biden como Coordinadora de la Frontera Sur, ha emitido otra declaración contundente a los potenciales inmigrantes de las naciones oprimidas, declarando que “la frontera está cerrada.”

El Estado imperialista estadounidense seguirá encarcelando a los niños, a las familias y a todos los demás inmigrantes, mientras afirma que no tiene otra opción. Este ciclo no se terminará con cambios de política o mediante la elección de otro imperialista, sino que sólo se puede detener mediante el desarrollo de la revolución proletaria mundial. En los países oprimidos de los que huyen los migrantes, esto significa la Revolución de Nueva Democracia, que librará del yugo del imperialismo estadounidense y permitirá la autodeterminación de los pueblos que viven allí, para poder poner sus sociedades al servicio de su propio pueblo y no de potencias extranjeras. Dentro de los Estados Unidos, es deber de los revolucionarios desarrollar las fuerzas para llevar a cabo la revolución socialista, para conquistar el poder para un estado obrero que pueda acabar decisivamente con la injerencia y la explotación que el imperialismo norteamericano se ve obligado a llevar a cabo.