El DSA apuntala la farsa electoral en Perú

Por el Consejo Editorial

Nota del editor: Desde la publicación de este presente artículo, el periódico marxista-leninista-maoísta en línea, Internacional Comunista, publicó un importante texto sobre las elecciones en Perú. Invitamos a nuestros lectores a leer su artículo para profundizar más en este importante tema: FRACASO DE LAS ELECCIONES REACCIONARIAS Y EL PAPEL DE LA LOD (MOVADEF) Y DE LAS ACCIONES DE LOS “SEÑORES FEUDALES DE LA GUERRA” DEL VRAEMORES FEUDALES” DEL VRAEM.

En las últimas semanas, los Socialistas Democráticos de América (DSA) anunciaron su objetivo de enviar “observadores electorales” para estar presentes mientras Perú realiza la segunda vuelta de las elecciones el 6 de junio entre la compradora Keiko Fujimori y el oportunista y falso “socialista” Pedro Castillo. No contentos con respaldar únicamente al imperialismo estadounidense y sus farsas electorales en su propio país, el DSA está planeando “supervisar” las elecciones presidenciales en Perú y colaborar en el saneamiento del régimen capitalista burocrático del viejo Estado peruano. LElDSA no sólo está recaudando dinero para esta vil empresa, sino que llevará a cabo un seminario virtual en el que alabará a Castillo y defenderá la farsa electoral del Estado burocrático terrateniente, ofreciendo una plataforma al partido de Castillo, Perú Libre, y a la facción burocrática de la gran burguesía peruana (clase dominante).

El DSA ignora de manera deliberada a los revolucionarios del Perú que hablan y actúan en base a las condiciones concretas de su país y a la realidad esencial de que el Viejo Estado no puede avanzar más. Las elecciones de la clase dominante son nada más que intentos de legitimar su régimen moribundo. Esta es la posición correcta de los marxistas-leninistas-maoístas de todo el mundo.

La clase dominante en Perú, servidores del imperialismo estadounidense, impulsan una “nueva constitución” y una “asamblea constituyente” para dar aires democráticos a sus esfuerzos por salvar el sistema capitalista burocrático. El capitalismo burocrático es el tipo de capitalismo que se desarrolla en los países oprimidos por el imperialismo, caracterizado por una lucha entre el capital monopolista privado (la facción compradora) y el capital monopolista estatal (la facción burocrática), y la conservación de las condiciones semicoloniales y semifeudales.

Mientras que el DSA pretende rehabilitar la farsa electoral de la clase dominante peruana, la clase obrera y los pobres en el campo rechazan de forma creciente las elecciones de la clase dominante, como demostraron los comicios del 11 de abril en Perú, en los que los votos ausentes, junto con los nulos y los blancos, sobrepasaron a Fujimori y al favorito del DSA, Castillo.

En la foto, de izquierda a derecha: Pedro Castillo, Keiko Fujimori

El Partido Comunista de Perú (PCP) inició su lucha armada para tomar el poder del Estado para el pueblo el 17 de mayo de 1980 con una acción de boicot electoral, quemando urnas en la plaza del pueblo de Chuschi. El PCP ha mantenido con razón la política de boicot electoral desde entonces.

Las elecciones presidenciales de este año son el proyecto de la misma cadena de regímenes capitalistas burocráticos que han mantenido las condiciones semicoloniales y semifeudales en el Perú al servicio del imperialismo, principalmente el estadounidense. El carácter de las elecciones no ha cambiado porque un candidato supuestamente “de la izquierda” haya ganado terreno en las encuestas, no importa la posición fantasiosa del DSA al respecto.

¿Qué dicen los revolucionarios de Perú sobre la segunda vuelta de las elecciones, cuya integridad pretende preservar el DSA? En una reciente declaración publicada en conmemoración del 41º aniversario del Inicio de la Lucha Armada (1980; ILA80), el Movimiento Popular Perú (MPP), que dirige el trabajo en el exterior del Partido Comunista del Perú, dice:

“La dispersión de votos y la indefinición marcan las Elecciones Generales de abril; la segunda vuelta se presenta como la más siniestra farsa para manipular a las masas tanto por la facción compradora como por la facción burocrática de la gran burguesía para servir al mismo objetivo de tratar de arrastrar a las masas para designar un nuevo Presidente, ‘torciendo la mano a la ciudadanía’ para presentarlo como ‘ungido por una mayoría de votos’(‘legitimado’) para eso recurrirán ante el rechazo de las masas a infundir el miedo para llamar a votar por el ‘menos malo’.”

El DSA está entrando con paracaídas en Perú para ayudar a la gran burguesía a torcer la mano del pueblo peruano, reflejando la propia conducta de la DSA en los Estados Unidos. Llaman a un “meno mal” en el Perú al igual que llamaron a la elección del ultrarreaccionario Biden, aprovechando el miedo a Trump y utilizándolo como gancho. Son agentes políticos del imperialismo y deben ser denunciados por su respaldo al oportunismo y al imperialismo norteamericano en el Perú. El DSA se burla del internacionalismo proletario, podrido hasta la médula por sus distorsiones del socialismo y su uso oportunista del marxismo.

Según la palabra del DSA, Castillo es el “candidato de izquierda del partido Perú Libre”, pero debemos unirnos a los revolucionarios peruanos sobre su verdadera naturaleza. El MPP identifica a Castillo como un “archi-oportunista” y un “profesor rompehuelgas, un servidor de la Junta (Ministerio de Educación)”. Su partido, Perú Libre, representa la facción burocrática de la gran burguesía, y su oponente, Keiko, representa la facción compradora y su partido fascista Fuerza Popular.

El DSA se ha alineado justo detrás de los reaccionarios, oportunistas y revisionistas en contra de la Guerra Popular, siguiendo su devoción servil al imperialismo estadounidense todo el camino hasta Perú. A medida que Castillo se ha puesto al frente del pelotón electoral, el resto de la basura oportunista se ha reunido detrás de él, incluyendo la línea oportunista de derecha (LOD) del capitulador y revisionista Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF). El MOVADEF, respaldado por el imperialismo norteamericano y la CIA y bajo el pretexto de conceder amnistía a los excombatientes, sigue intentando empañar la dirección del PCP, el Presidente Gonzalo, y liquidar la heroica Guerra Popular, que continúa durante la reorganización general del Partido.

Castillo obtuvo el “primer lugar” en la primera vuelta de las elecciones con menos del 16% de los votos. El voto es obligatorio en Perú, pero aún así casi el 30% de la población se abstuvo en abril: entre los votos emitidos, el número de papeletas en blanco y nulas superó al de las papeletas que eligieron a Castillo. Incluso cuando acuden obligatoriamente a las urnas, muchos peruanos mantienen su desprecio por el proceso electoral. ‘En blanco’ es el candidato presidencial preferido por los votantes peruanos en respuesta a la galería de delincuentes burgueses que se exhibe. Esta es la “democracia” que los propios peruanos desestiman, pero que el DSA trata de legitimar, al igual que apoya la falsa “democracia” en los Estados Unidos, donde el DSA alimenta el cadáver del Partido Demócrata y canaliza los votos y los candidatos oportunistas en la picadora de carne electoral imperialista.

Con su interés en documentar la ‘legitimidad’ de las elecciones en Perú, DSA también está siguiendo el libro de jugadas de sus amos imperialistas, que buscan declarar ilegítimas las elecciones cuando su candidato preferido no gana. No importa si se trata de Trump, Clinton o Gore: una parte de la clase dominante declara las elecciones ilegítimas cuando el partido contrario gana, pero el proceso electoral en sí mismo sigue siendo algo que hay que adorar y defender. Mientras tanto, una gran parte del pueblo peruano ve las elecciones como ilegítimas, como ya hemos demostrado.

En su campaña de recaudación de fondos para comprar billetes de avión para sus “observadores electorales”, el DSA afirma que su “delegación trabajará para preservar el resultado democrático de las elecciones”. Se refieren a preservar la democracia burguesa, que se opone a la nueva revolución democrática: una revolución dirigida por la clase obrera y su Partido Comunista para derrocar el semifeudalismo, el capitalismo burocrático y el imperialismo que continuará sin interrupción hacia la revolución socialista.

El DSA ignora de forma arrogante las condiciones y la historia del Perú, en el que la guerra popular dirigida por el Partido Comunista del Perú continúa y el boicot electoral sigue vigente. El DSA ha cruzado una línea de piquete y es un esquirol para el pueblo del Perú y el proletariado internacional.

Independientemente de quién gane la presidencia en el Perú, una cosa está garantizada: él o ella estará encargado del Estado capitalista burocrático persiguiendo sus objetivos fascistas y genocidas contra el pueblo peruano y su Partido. Como dice el MPP, la gran burguesía “necesita autoridades ‘legitimadas’ ante su nuevo colapso para seguir aplicando su ‘guerra de baja intensidad’ para buscar aniquilar al PCP y la Guerra Popular, para impedir la reorganización general del Partido en y para la Guerra Popular”. El DSA se ha incorporado a esta guerra contra el pueblo peruano y su revolución, y por eso deben ser condenados por la exportación de su cretinismo electoral y oportunismo al Perú.

El DSA como organización, y principalmente su liderazgo, está desprovisto de todo principio revolucionario, y constituye un engañador especialmente insidioso de las personas progresistas en los EE.UU. que buscan un camino real hacia una nueva sociedad. Algunos, especialmente los jóvenes progresistas, son seducidos por la cooptación del lenguaje revolucionario y las ideas marxistas por parte del DSA, lenguaje que enmascara la mano burguesa que lo controla. Cualquier persona con objetivos revolucionarios sinceros debería abandonar el DSA. Es una sanguijuela que se aferra a las farsas electorales en EE.UU. y en todo el mundo, y será enterrada con el cadáver del imperialismo estadounidense a medida que avance la Revolución Proletaria Mundial.