Corresponsales obreros: Condiciones inseguras en una vieja fábrica de negro de carbón

Por Michael Nolan y un obrero de negro de carbón

Los trabajadores de la central eléctrica de carbón llamada Tokai en Borger, Texas, laboran por largas horas en condiciones duras mientras los dueños ajenos cosechan las ganancias. La planta produce un componente industrial crucial llamado negro de carbón, un polvo ultra fino de carbón con usos valuables. Durante la producción, trabajadores laboran de lado a hornos en un ambiente caluroso y repleto de polvo denso dentro de una vieja fábrica que necesita mantenimiento inmediatamente. 

El negro de carbón es indispensable en la manufactura de muchos productos, incluyendo llantas y juntas mecánicas. El Departamento de Defensa construyó la planta de Borger en la década de los 1940 como parte del esfuerzo para la Segunda Guerra Mundial y la vendió a dueños del sector privado una vez que la guerra terminó. La central eléctrica de carbón actualmente le pertenece a la compañía japonesa, Tokai Carbon.

La producción del negro de carbón resulta en un polvo de carbón con la consistencia de talco de bebés que queda flotando en el aire, cubriendo cada superficie y la ropa y piel de los trabajadores, quienes tosen, escupen flema y se restregan rigurosamente en la ducha disponible después de la hora de salida para sacar el polvo de sus gargantas y de su piel.

A los trabajadores le informan muy poco sobre los efectos a largo plazo que suceden al ser expuestos al polvo. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (International Agency for Research on Cancer, IARC) considera el polvo negro de carbón como posiblemente cancerígeno para los humanos dependiendo de las circunstancias bajo las cuales han sido expuestos, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades publica guías para los límites de la exposición segura y la necesidad potencial para el uso de artículos de protección respiratoria.

“Nos dicen que no es dañino. Uno pensaría que, como cualquier partícula, probablemente no es bueno para uno,” dice un obrero. La combustión de petroquímicos también crea productos cancerígenos que deben ser monitoreados, pero no se les informa a los obreros sobre tal monitoreo o si incluso está sucediendo.

Como parte de mantener la central eléctrica de carbón trabajando continuamente, ponen a los obreros en turnos de DuPont, así un grupo de cuatro pueda mantenerla en operación 24 horas al día, 365 días al año. Los trabajadores tienen 12 horas de trabajo y 12 horas de descanso, alternando tres y cuatro días a la semana. Los turnos de doce horas casi siempre duran más tiempo, lo cual deja menos de doce horas para limpiar el polvo, ir a casa, ver a sus familias, comer, y dormir. Para la mitad de sus días libres, los trabajadores están “de guardia” para que la central eléctrica de carbón no necesite cerrar si alguien esta enfermo, y a veces los obreros deben trabajar mas de veinte días seguidos.

Los trabajadores pueden ganar hasta $40 la hora, un pago atractivo que puede ser utilizado para comprar una casa y proveer por una familia en el norte de Texas rural. “No digo que trabajamos bajo estas condiciones y nos pagan poco…. Me ayuda a darle a mi familia un estilo de vida de clase media decente. Definitivamente no me estoy volviendo rico, pero a nosotros, mis hijos, no nos hace falta mucho. Eso es lo que me mantiene trabajando ahí.”

El contraste marcado entre de los obreros y la gerencia es claro. Un trabajador dijo, “Se sientan en sus oficinas con aire acondicionado y se van a sus casas tan limpios como llegaron; no están arriesgando sus vidas y están cosechando todas las recompensas.”