Puerto Rico: Continúan las protestas contra la privatización de la electricidad y el imperialismo estadounidense

Por Josefina Morales

El viernes, miles de puertorriqueños marcharon por la autopista “Las Américas” en la capital, San Juan, para protestar contra la privatización de la red eléctrica de la isla. La privatización ha provocado fuertes aumentos en las facturas de electricidad y apagones que han aumentado en gravedad desde junio, afectando a la vida de cientos de miles de los tres millones de habitantes de la isla. La protesta denunció al monopolio energético estadounidense-canadiense LUMA Energy, y reclamó la independencia del imperialismo estadounidense y su dominio colonial de Puerto Rico.

La protesta se organizó a través de un amplio llamamiento al pueblo realizado por muchas organizaciones sindicales y progresistas. Estudiantes y trabajadores de toda la isla llegaron en autobuses, con muchos maestros, trabajadores de la construcción y de la electricidad, así como jubilados pensionados, entre la multitud. La bandera puertorriqueña (con una sección azul celeste en lugar del azul marino actual), que representa el movimiento de independencia nacional, ondeó de forma destacada entre la multitud.

LUMA fue el mero enemigo identificado por los manifestantes, que relacionaron la empresa con el saqueo imperialista estadounidense de los recursos de la isla, así como con la continuación de más de 500 años de colonización del pueblo de la isla. Estados Unidos ha sido la potencia colonial que ha gobernado Puerto Rico durante los últimos 123 años, desde que se apoderó del país en la guerra hispanoamericana.

Más de 4.500 manifestantes bloquearon las carreteras, llegando a la mayor autopista de la isla. La multitud coreaba: “¡Fuera LUMA!” y “¡LUMA vete al infierno!” Otro cántico, “¡Lucha, sí! ¡Entrega, no!” se refería a la oposición del pueblo a la “entrega” de los recursos de la isla al imperialismo estadounidense.

El Estado puertorriqueño intentó contener la protesta encadenando las puertas del punto de encuentro, un estacionamientopúblico, para que los coches no pudieran estacionar allí y obligar a los manifestantes a caminar una larga distancia para llegar al punto de encuentro. Al caer la noche, se apagaron las lucesde la autopista, momento en el que los manifestantes utilizaron sus teléfonos móviles para alumbrarse. Los conductores de camiones que se unieron a la protesta utilizaron sus faros para ayudar a los manifestantes a moverse con seguridad.

Los manifestantes pidieron la dimisión del gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi, y la disolución de la Junta de Control/Supervisión Fiscal (FOMBPR), creada por Obama, comúnmente conocida como “La Junta”, lo que implica que la FOMBPR es el gobernante de facto del territorio estadounidense. El Congreso de EE.UU selecciona a los funcionarios de La Junta para que trabajen con el gobernador con el fin de apalancar la deuda de la isla a favor de los beneficiarios capitalistas y en contra de los intereses del pueblo puertorriqueño.

Tras firmar un contrato de 15 años con el gobierno de Puerto Rico en julio de 2020, LUMA se hizo cargo de la distribución, transmisión, mantenimiento y modernización de la infraestructura eléctrica el 1 de junio. Con un verano de voltaje fluctuante, incendios de generadores, paradas de plantas, empeoramiento del servicio al cliente y mayores tiempos de restablecimiento del servicio para los clientes de la compañía eléctrica, la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE), la antigua compañía eléctrica estatal que todavía opera las plantas eléctricas, votó para declarar el estado de emergencia el 7 de octubre debido a la “condición crítica” de sus instalaciones.

Una madre trabajadora habló con Tribune sobre las dificultades de criar a su hijo con la constante inseguridad eléctrica: “La escuela tiene la opción de dar la clase virtualmente, pero tampoco pudimos hacerlo porque obviamente no teníamos electricidad. Toda la comida se echó a perder en el refrigerador y yo acababa de comprar víveres, así que era difícil mantenernos alimentados. Tuve que salir y gastar dinero que no tenía para conseguir comida del exterior.”

La marcha del viernes se produce después de que en los últimos 14 meses se hayan organizado decenas de protestas, acampadas y huelgas en toda la isla. Varias organizaciones obreras y progresistas han denunciado activamente y con insistencia el contrato de LUMA y se han opuesto a la privatización. En particular, los trabajadores pertenecientes a la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), que representa a unos 4.800 trabajadores, se han pronunciado contra LUMA.

La mayoría de estos trabajadores están unificados en contra de la firma de contratos para trabajar con LUMA, que violó las leyes laborales y los convenios colectivos al despedir a miles de trabajadores jubilados el 1 de junio. Desde entonces, LUMA ha obligado a los contratistas a contratar exclusivamente a trabajadores sindicalizados de la Hermandad Internacional de Trabajadores de la Electricidad (IBEW) de Estados Unidos, con un salario superior al que habrían ganado los trabajadores de UTIER.  

Los representantes de UTIER han hecho un llamamiento a la solidaridad internacional para oponerse a esta táctica de ruptura de la huelga, afirmando que “este sindicato norteamericano no es bienvenido. Denunciamos su participación como una agresión al sindicalismo puertorriqueño […] UTIER luchará y resistirá hasta el último suspiro de vida.”

Tras horas de cánticos, discursos, música y llamamientos a aumentar las movilizaciones contra los lacayos estadounidenses que gobiernan la isla, la protesta del viernes se dispersó, sólo para enfrentarse a los atascos de tráfico provocados por la policía puertorriqueña que se reunía para celebrar el cumpleaños de uno de sus propios agentes en una esquina.