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La cultura proletaria: David Alfaro Siqueiros, muralista mexicano y un revolucionario fuerte

Por Elena Perez

El artista mexicano y revolucionario dedicado, David Alfaro Siqueiros, nació a finales de diciembre de 1896 (la fecha exacta está en disputa), y murió el 6 de enero de 1974. Sus obras artísticas incluyen muchos murales brillantes a gran escala que muestran el mundo en movimiento a través de la revolución. Nacido en el horizonte del nuevo siglo, Siqueiros asumió el marxismo y estuvo hombro con hombro con las luchas indígenas y campesinas y las rebeliones del proletariado mexicano.

Siqueiros, como artista y militante, comprometió la obra de su vida con la Revolución Proletaria Mundial. Entendiendo que todo arte debe tomar una posición de clase, el sostuvo que el arte debe servir al pueblo y al proletariado, y trató de usar su arte para educar e inspirar al pueblo.

De familia acomodada, Siqueiros vivió con sus abuelos después de la muerte de su madre. A la edad de 15 años, Siqueiros comenzó a asistir a la Academia de San Carlos en 1910, coincidiendo con el inicio de la Revolución Mexicana. Siqueiros inmediatamente comenzó el trabajo revolucionario entre estudiantes y trabajadores, en particular al estar involucrado en una huelga en la Academia de San Carlos donde los estudiantes derrocaron al director de la escuela para exigir cambios en los métodos de enseñanza anticuados de la escuela.

Tras el asesinato del presidente Francisco Madero, Siqueiros se unió al movimiento constitucionalista contra el dictador militar Victoriano Huerta. Siqueiros sirvió durante cuatro años como combatiente militar, ascendiendo al rango de capitán y publicando en el periódico anti-Huerta, “La Vanguardia”.

La revolución, 1966

Siqueiros comenzó a viajar, escribiendo, pintando y organizándose por América Latina, Europa y los Estados Unidos. En 1921, Siqueiros se convirtió en el secretario general del Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores Escultores de México.Ese mismo año, Siqueiros, junto con otros artistas, comenzó una publicación semanal conocida como “El Machete” que más tarde se convirtió en un órgano oficial del Partido Comunista de México.

Siqueiros fue un miembro comprometido del Partido Comunista de México, y desempeñó su cargo a través de su arte y a través de la lucha armada. Después de ser exiliado de México por su agitación laboral, luchó del lado de los republicanos en la Guerra Civil Española.

En 1937, el revisionista (falso marxista) León Trotsky se hizo residente en la Ciudad de México, ayudado por el oportunista Diego Rivera, otra figura del movimiento muralista mexicano. Siqueiros fue un defensor militante del gran liderazgo de Josef Stalin y la Unión Soviética, y fue parte del primer intento fallido de asesinato contra la vida de Trotsky en mayo de 1940. Siqueiros pasó un tiempo en prisión, pero fue liberado y nunca enfrentó cargos. Trotsky sería asesinado más tarde ese agosto por el comunista catalán Ramon Mercader.

Siqueiros fue inflexible y directo sobre sus creencias políticas, e hizo muchos enemigos en su trabajo. A pesar de ser pagado por clientes acomodados y el estado para crear murales para lugares públicos, varias de sus obras se considerarían “controvertidas” y “demasiado políticas” y muchas fueron blanqueadas poco después de su finalización.

Siqueiros, como uno de los principales defensores del muralismo, creó grandes murales públicos que estaban orientados hacia las masas mexicanas. Como dice la revista mexicana Periódico Mural, “la parte verdaderamente revolucionaria del muralismo mexicano era la nueva relación con el público, sacando el arte a las calles, liberándolo del secuestro que había hecho la burguesía de la obra de arte encerrándole en sus galerías fifí.”

Uno de los murales de Siqueiros, titulado Nueva Democracia, pintado en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, representa la derrota del fascismo nazi y posiblemente se refiere a la concepción de la Nueva Democracia establecida por el presidente Mao Zedong a través de la Revolución China. El tema principal, inspirado en la esposa de Siqueiros, representa una figura femenina que se levanta de la tierra, rompiéndose de las cadenas.

En su obra de arte de 1950, “Tormento de Cuauhtémoc”, Siqueiros representó la historia de la resistencia indígena a la colonización. La obra muestra la tortura del último emperador azteca, Cuauhtémoc, por Hernán Cortés durante la conquista del Imperio Azteca. Cuauhtémoc, cuyos pies fueron quemados por el fuego, se negó a darle a Cortés la ubicación de la riqueza azteca.

Tormento de Cuauhtémoc, 1950

A medida que avanzaba, Siqueiros desarrolló nuevas técnicas artísticas, a partir de materiales y procesos industriales, para lograr murales innovadores que incluían aspectos tridimensionales que se entrelazaban con su entorno arquitectónico.

En 1960, Siqueiros fue encarcelado por cargos falsos después de criticar públicamente la represión del presidente mexicano Adolfo Mateos contra los trabajadores ferroviarios en huelga. Siqueiros pintó murales en las paredes de sus celdas y dibujó cientos de autorretratos, sin inmutarse por la represión del estado. La indignación pública presionó al gobierno mexicano a liberarlo a través del indulto presidencial.

A pesar de los intentos de la clase dominante de tergiversar a Siqueiros, el contenido revolucionario de su arte y vida llevado a cabo en la lucha nunca puede ser suprimido. Su arte representa el dolor, la tristeza y la sangre de los trabajadores mientras celebra la rebelión de las masas y la ruptura de sus cadenas. Siqueiros no solo reflejó estas luchas a través de su obra de arte, sino que mostró que estaba dispuesto a hacer la revolución, con pistola en mano, para luchar por el brillante futuro de la humanidad.

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